Dios quiere sanar tu interior

Un devocional sobre la sanidad interior: cómo Dios trabaja desde la raíz de tus heridas, no solo el síntoma, para restaurarte por completo.

El ayuno que expone lo que hay en tu corazón

Un devocional sobre lo que el ayuno revela de tu corazón: los ídolos ocultos, el temor al control y la ansiedad que solo Dios puede ver y sanar.

La unción que pudre el yugo

Un devocional sobre Isaías 58: cómo la unción de Dios, cultivada en el ayuno, pudre el yugo de la mezquindad y el temor a la escasez.

Amor forjado en el ayuno

Un devocional sobre cómo el ayuno mengua la carne para que crezca el amor de Cristo: la compasión visceral que transforma tu corazón por las almas.

Un corazón sin máscaras

Un devocional sobre el ayuno de David tras su pecado: cómo Dios usa el ayuno para quitar las máscaras del corazón y llenarlo de Su presencia.

El ayuno que abre lo invisible

Un devocional sobre el ayuno de Daniel: la batalla espiritual invisible detrás de tu oración y por qué no debes soltar tu consagración.

Ayunando para transformar tu carácter

Un devocional sobre el ayuno que Dios escoge según Isaías 58: el que rompe yugos, desata opresión y transforma el carácter, no solo el cuerpo.

En el desierto es donde se revela tu verdadero carácter

Lo que el ayuno de Jesús en el desierto revela sobre tu carácter, tu identidad en Cristo y la Palabra que te sostiene. Mateo 4:1-4.

El ayuno nos fortalece para permanecer firmes en Dios

Descubre cómo el ayuno no elimina las pruebas, sino que fortalece al creyente para vencer la tentación, permanecer firme en el propósito de Dios y caminar en obediencia, siguiendo el ejemplo de Jesús en el desierto.

Cuando el ayuno te enseña que Dios lo es todo

Mateo 4:4 RVR1960|Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Vivimos en una generación que no sabe esperar. Si hay hambre, come; si hay vacío, lo llenan con lo que sea: una pantalla, un aplauso, una compra, una distracción. … Continúa leyendo Cuando el ayuno te enseña que Dios lo es todo