Mateo 14:18-19 RVR1960|18 Él les dijo: Traédmelos acá. 19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.
Cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños, llevaban todo el día escuchando a Jesús en un lugar desierto. Cuando cayó la tarde, los discípulos se acercaron con una preocupación completamente razonable, y era que no había comida, no había mercado o panadería cerca, y la multitud tenía hambre; y la solución humana fue: Despide a la multitud, para que vayan… y compren de comer.

Pero Jesús respondió con algo que debió sonar absurdo, porque para Él la multitud no tenían necesidad de irse; sino que los reto diciéndoles dadles vosotros de comer. Los discípulos revisaron lo que tenían disponible y encontraron apenas cinco panes y dos peces, la comida de un solo niño, según cuenta el evangelio de Juan. Frente a una multitud de miles, eso era prácticamente nada. Y Jesús dijo la frase que lo cambió todo, y fue: Traédmelos acá.
Lo poco que entregas en Sus manos deja de ser poco
Fíjate en el proceso exacto, los discípulos no multiplicaron nada por su cuenta. Simplemente entregaron la porción de un niño. Jesús lo tomó, lo bendijo, lo partió, y se lo devolvió a los discípulos, y fue en ese ciclo de entrega, bendición y reparto donde ocurrió el milagro de la multiplicación. No hubo un momento mágico donde de repente aparecieron miles de panes de la nada, sino que la multiplicación sucedió progresivamente, mientras los discípulos seguían repartiendo lo que Jesús había multiplicado en Sus manos.
Esto debería cambiar la manera en que ves lo poco que tienes hoy, tu tiempo limitado, tu dinero escaso, tu energía casi agotada, tus recursos que parecen insuficientes para la necesidad que enfrentas. Dios no te está pidiendo que produzcas la abundancia tú mismo. Te está pidiendo que le entregues lo poco que tienes, para que Él lo multiplique en el proceso y de que tú sigas dando lo que recibes de Sus manos.
La multitud comió, y sobró más de lo que empezaron
Después de que todos comieron hasta saciarse, los discípulos recogieron doce cestas llenas de los pedazos que sobraron, más comida de la que habían tenido al principio, después de haber alimentado a miles de personas. Esto revela algo profundo sobre cómo trabaja la provisión de Dios, y es que no solo alcanza para la necesidad presente, sino que muchas veces sobra evidenciando de que la multiplicación fue real y no una simple coincidencia.
Si hoy sientes que lo que tienes apenas alcanza para tu propia necesidad, y mucho menos para compartir con alguien más, considera que Dios puede multiplicar exactamente lo que le entregas, hasta el punto de que termines con más de lo que tenías, después de haber suplido tu necesidad y la de otros a tu alrededor.
Jesús no multiplicó antes de que ellos actuaran
Un detalle que merece tu atención, y es que Jesús no multiplicó los panes mientras estaban en la canasta del niño. Esperó a que los discípulos los trajeran, se los entregaran, y comenzara el proceso de repartirlos. La multiplicación ocurrió en movimiento, no en quietud; si los discípulos se hubieran quedado esperando ver primero la multiplicación completa antes de empezar a repartir, nunca habrían comenzado a dar.
Y esto tiene una aplicación directa para tu fe hoy, y es que a veces esperas ver la provisión completa antes de dar el primer paso de obediencia; pero la multiplicación de Dios muchas veces se manifiesta en el proceso de que tú actúes con lo poco que tienes, no antes de que actúes. Da el primer paso con lo que tienes en la mano, confiando en que la multiplicación llegará mientras avanzas, no antes de empezar.
Amado lector, si hoy sientes que lo que tienes en tus manos es demasiado poco para la necesidad que enfrentas, sea tu situación financiera, tu fuerza para seguir sirviendo, o los recursos para ayudar a alguien más, recuerda que cinco panes y dos peces nunca fueron suficientes por sí solos; sino que se volvieron suficientes cuando fueron entregados a Jesús. Entrégale lo poco que tienes, y confía en que Él lo va a multiplicar exactamente para suplir las necesidades y que aún sobre. En el nombre de Jesus. Amen.
Filipenses 4:19 RVR1960|Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
¿Sientes que tienes muy poco para dar en este momento de tu vida? Entrégaselo a Jesús como hicieron los discípulos, y confía en que Él sabe cómo multiplicarlo. Comparte esta palabra con alguien que también necesita creer que lo poco alcanza en Sus manos.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960