Cuando la fe de otros abre el techo por ti

Marcos 2:4 RVR1960|4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.

Cuatro hombres cargaban a su amigo paralítico, decididos a llevarlo delante de Jesús. Cuando llegaron a la casa donde Él enseñaba, encontraron algo que podría haber detenido a cualquiera, y era una gran multitud, tan grande que no había ni siquiera espacio para acercarse a la puerta; la situación mostraba que hoy no era el día; pero ellos en vez de rendirse, en vez de decir lo intentaremos otro día, estos cuatro hombres subieron al techo, lo destaparon, y bajaron a su amigo directamente frente a Jesús, en medio de toda la enseñanza. 

Estos hombres no pidieron permiso, no esperaron una abertura cómoda, sino que crearon una. Y el texto dice que al ver Jesús la fe de ellos, no la fe del paralítico, sino la fe de sus cuatro amigos, sanó al hombre.

A veces necesitas que otros crean por ti cuando tú ya no puedes
Fíjate en un detalle que fácilmente se pasa por alto, no sabemos si el paralítico mismo tenía una gran fe. El texto nunca lo menciona; lo que sí queda absolutamente claro es la fe determinada de sus cuatro amigos, dispuestos a romper un techo con tal de que su amigo llegara delante de Jesús.

Si hoy sientes que tu propia fe está agotada, que has orado tanto por tu situación que ya no te quedan fuerzas para creer con la intensidad de antes, esto debería darte esperanza. Hay momentos en la vida donde no eres tú quien tiene que sostener la fe completa; es la fe de tu familia, de tus amigos, de tu iglesia, la que puede sostenerte y llevarte delante de Dios, incluso cuando tú mismo estás demasiado cansado para creer con fuerza.

La multitud nunca es excusa suficiente para dejar de buscar a Dios
Estos cuatro hombres se encontraron con un obstáculo real, no imaginario, había una multitud física que literalmente bloqueaba el paso. Pudieron haberse resignado diciendo: hicimos lo que pudimos, la casa está llena, no hay nada más que hacer; pero en cambio, buscaron una alternativa que nadie más había considerado.

Esto tiene una aplicación directa para tu vida, y es que cuando enfrentas un obstáculo que parece cerrar por completo el camino hacia la respuesta que necesitas,  una puerta cerrada, una situación que parece no tener salida, un sistema que parece bloquearte por todos lados, no asumas automáticamente que ese es el final. A veces Dios espera que busques una manera distinta de llegar hasta Él, aunque esa manera parezca poco convencional, incluso arriesgada, como desarmar un techo ajeno.

Jesús vio primero la fe, y después trató el pecado y la enfermedad
Antes de decirle al paralítico levántate, toma tu lecho, Jesús le dijo algo que sorprendió a los presentes: Hijo, tus pecados te son perdonados. Revelándonos a través de esta palabra que Jesús, al ver la fe de estos cuatro amigos, no solo atendió la necesidad física visible, sino que atendió primero una necesidad más profunda que nadie había pedido explícitamente. La fe de otros no solo abrió la puerta para la sanidad del cuerpo; sino que abrió la puerta para una restauración todavía más completa de lo que se había pedido originalmente.

Esto debería recordarte que cuando alguien intercede por ti con fe genuina, Dios muchas veces responde más allá de la petición específica que se hizo; la fe que otros ejercen a tu favor puede desatar una obra más profunda de la que tú mismo esperabas pedir.

Amado lector, Si hoy te sientes como ese paralítico,  incapaz de moverte por ti mismo, dependiendo completamente de que alguien más te cargue hasta el lugar donde Dios puede actuar, deja que otros crean por ti mientras tú recuperas fuerzas. Y si eres tú quien tiene la fuerza hoy, considera a quién podrías cargar hasta la presencia de Dios, aunque tengas que romper un techo para lograrlo.

Gálatas 6:2 RVR1960|Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

¿Te sientes demasiado cansado para sostener tu propia fe? Deja que la fe de otros te cargue hasta la presencia de Dios. Comparte esta palabra con alguien a quien también necesitas ayudar a llegar hasta Jesús.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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