RELACIONES RESTAURADAS

Relaciones Restauradas

Un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de la misma tribu,  la cual quedó embarazada y tuvo un hijo. Al ver ella que el niño era hermoso, lo escondió durante tres meses; pero, no pudiendo tenerlo escondido por más tiempo, tomó un canastillo de junco, le tapó todas las rendijas con asfalto natural y brea, para que no le entrara agua, y luego puso al niño dentro del canastillo y lo dejó entre los juncos a la orilla del río Nilo. Éxodo 2:1-3  (DHH) 

Lo que Dios te ha entregado nadie te lo puede quitar, debes saber que cuando Dios te entrega algo, Él mismo dirige el propósito de esa unión.

La relación entre madre e hijo es la más fuerte de las relaciones humanas, una madre es capaz de dar todo por su hij@, incluso dar su propia vida de ser necesario, es por esto, que esta enseñanza marcará tu vida por la fe y valentía de esta madre, quien depositó su confianza en Dios, aprende un poco de esta historia, cuando depositas en las manos de Dios tu vida, aparte de estar en las mejores manos, ya tu victoria está asegurada.

A continuación te daremos varios consejos prácticos:Lo que Dios te da, debes entregárselo a Él; La madre de Moisés vio que el niño era hermoso. La palabra que se tradujo de “Hermoso“, aquí significa que la madre de Moisés vio que él venía con un propósito divino, por eso ella se atrevió a ponerlo en el río, porque tuvo fe que ese propósito se cumpliría en su hijo.

Dios es fiel y cumplirá ese propósito que ya fue establecido en el cielo para tu vida.

Aunque la separación para esta madre fue muy dura, al tener que entregar a su hijo el cual había salido de su vientre, ¡esto no fue nada fácil!, pero ella tuvo fe de que no lo estaba tirando al río, sino que lo estaba poniendo en las mejores manos, en las manos de Dios.

Hoy día, puedes ver que algo que Dios te entregó, salir de tu vida y lo consideras como perdido o tal vez lo sigues viendo a la orilla del río en estos momentos, pero déjame decirte amad@, que el Dios que te lo entrego, es el mismo que también te lo traerá de vuelta.

¡Solo ten fe y pelea de rodillas tus promesas!

En aquellos días las mujeres estériles se les consideraba que estaban bajo alguna especie de maldición, al no poder concebir hijos, porque tener hijos es una gran bendición, aún en estos tiempos.

La madre de Moisés debía proteger su promesa, aun con su propia vida, ella fue una mujer muy sabia, ella entendió que con sus fuerzas no podía pelear contra el ejército de Faraón, pero ella estaba confiando a su hijo, en las manos de aquel que es más grande que todo los ejércitos del mundo, así que ella decide poner a su hijo en un río lleno de amenaza, pero sus cargas y preocupaciones de lo que le fuera a ocurrir a esa pequeña criatura, ya las había entregado a Dios, y fue llena de la confianza y la paz, que sólo el Espíritu de Dios sabe dar.

Puedo imaginar a esta mujer de rodillas, mientras construía la canastilla declarando palabra profética sobre su promesa, porque lo que Dios le había entrego, ni satanás, ni sus demonios, se lo podrían quitar; empieza hacer lo mismo amad@,  deposita tu fe y confianza en Dios y decide levantarte en oración, a reclamar tus promesas.

Dios puede separarte de tu promesa por un tiempo, porque has puesto tu corazón en la bendición, y has dejado de verlo a Él, porque aún no estás preparado para manejar la bendición, y necesitas prepararte y puedas valorar lo que Él te quiere entregar. En el cielo esa promesa ya tiene tu nombre y apellido, está etiquetada para tí, es tuya y nadie te la quitará…

Sé paciente, y espera que volverá; Debes decidirte a creerle a Dios y a pasar más tiempo en oración, reclamando esa promesa que Dios ya te entrego, pero que tus ojos naturales la ven como perdida, busca la dirección del Espíritu Santo en oración, pídele que te prepare para cuando tu promesa se vea cumplida, puedas disfrutarla y no cuestionarte, porque ya te has acostumbrado a  que nada nuevo pase, así que disfruta lo que el Señor te está entregando.

Dios quiere enseñarnos a ser agradecidos y valorar lo que Él nos da, por eso cuida desde ya lo que Dios te entregó, porque si no lo haces, te puede ser quitado hasta que aprendas a amar, a cuidar y valorar las bendiciones de Dios, mientra más tardes en aprender, más estarás retrasando tu promesa, y el sufrimiento se hace más extenso. No desmayes, no te des por vencido, Dios está trabajando en tu corazón a fin de perfeccionarlo para la obra que él te asignó.

No olvides, ¡Lo que Dios te entrego nadie te lo puede quitar!.

Con amor y bendición,

Fabio R. Ventura

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s