Ester 4:14 RVR1960|Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?
Ester lo tenía todo para quedarse callada. Era reina, vivía en el palacio, tenía comida en la mesa y seguridad detrás de muros altos; nadie sabía que era judía. Mientras el resto de su pueblo se enteraba de que había un decreto para exterminarlos, ella estaba a salvo, y podía seguir así; entonces llegó el mensaje de Mardoqueo, de esos que no te dejan dormir. Escucha lo que le mandó decir: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío. Ester creía que su posición la cubría, pero Mardoqueo le dijo que no, que el palacio no era un refugio, que lo que viniera contra su pueblo la iba a alcanzar a ella también.

¿Cuántas veces pensamos que estamos a salvo solo porque el problema todavía no nos tocó la puerta? Un hijo que se está perdiendo, una congregación que se enfría, una familia que se divide, y tú mirando desde tu palacio, convencido de que eso no tiene que ver contigo. Tu comodidad no te va a proteger; Dios no te pone en un lugar de ventaja para que te protejas a ti mismo, te pone ahí por algo.
Callar también es una decisión
Mardoqueo siguió: Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. Fíjate en lo que dice. La liberación iba a llegar de todas formas, porque Dios no depende de una sola persona para cumplir lo que prometió; pero quién se quedaba callado perdía su lugar en esa historia.
Dios sigue buscando a quien se atreva, y si tú no te levantas, no se acaba el plan, lo que se acaba es tu participación en él. Y luego vino la pregunta que lo cambió todo: ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino? Tu trabajo, tu familia, tu iglesia, tus contactos, tu voz, la puerta que se abrió sin que tú la empujaras, no es casualidad, es Dios colocandote ahí con un propósito para este tiempo.
Antes de entrar al palacio, entró al ayuno
Hay algo que no podemos pasar por alto. La ley decía que cualquiera que entrara al patio interior sin ser llamado moría, a menos que el rey le extendiera el cetro de oro; y Ester llevaba treinta días sin ser llamada, pero aun así decidió ir. Pero antes de dar un solo paso, mandó decir: Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente.
Ester no se lanzó con valentía propia, primero se postró y pidió que todo un pueblo clamara con ella durante tres días, y solo entonces se levantó a hacer lo que parecía una locura. Hay puertas que no se abren con impulsividad, sino de rodillas, porque hay batallas que se ganan en la intercesión y luego en público recibes la victoria.
Si perezco, que perezca
Y entonces dijo la frase que todavía en estos tiempos sigue resonando: Y si perezco, que perezca. No lo dijo con soberbia ni con un valor que no sentía, lo dijo con las manos temblando, sabiendo exactamente lo que podía perder. Ahí está la diferencia entre el valor de verdad y el que se aparenta, porque el verdadero hijo de Dios siente el miedo completo, pero igualmente da el paso, porque entendió que hay algo más importante que su propia seguridad.
Al tercer día se puso de pie en el patio interior. El rey la vio, y ella halló gracia ante sus ojos; extendió el cetro de oro, y ella se acercó y tocó la punta. Lo que parecía una sentencia de muerte se convirtió en una puerta abierta, y el plan de destrucción que parecía imparable terminó volviéndose contra el mismo que lo había diseñado, Amán acabó colgado en la horca que había preparado para Mardoqueo.
Amado lector, Quizás hoy tienes delante algo que te da miedo, una conversación que llevas meses esquivando, una decisión que te va a costar comodidad, un llamado que Dios te hizo y que has dejado en pausa porque no te sientes preparado. Escúchame bien: No llegaste a donde estás por accidente, fuiste colocado para este tiempo, así que ora primero, pídele a otros que oren contigo, y después levántate, porque cuando entres, el Rey va a extenderte el cetro. Amen.
Hebreos 4:16 RVR1960|Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
¿Y si Dios te puso donde estás para esta hora? No te quedes callado. Comparte esta palabra con alguien que necesita recordar que su posición tiene un propósito.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960