Dios te dice hoy: yo estoy contigo

Génesis 26:24 RVR1960|Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham mi siervo.

Hay cosas de Dios que solo se aprenden de noche. Cuando todo va bien, cualquiera dice que Dios está conmigo; la mesa llena, el sueldo seguro, las puertas abiertas, pero cuando la situación se aprieta, el hambre y la gente te cierra las puertas, ahí se sabe si lo que decías creer era fe o comodidad, e Isaac lo vivió. Hubo hambruna, después envidia, después pozos tapados, y hasta un rey que le dijo que se apartara. Isaac se mudó, cavo, volvió a cavar, obtuvo agua, volvió a pelear por el agua, se volvio y se mudó otra vez, hasta que llegó a Beerseba sin fuerzas y sin respuestas; pero dice la Escritura: Y se le apareció Jehová aquella noche.

Aquella noche, no fue en la mañana de la victoria, fue en la noche, cuando ya el cansancio aflora. Hoy el Espíritu quiere decirte que eso que tú llamas crisis, es la plataforma perfecta que Dios ha levantado para manifestar su poder a tu favor.

Dios te alcanza en la noche, no solo en la victoria
Escucha lo que le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo. Fíjate en lo que no le dijo; no le prometió que los enemigos iban a desaparecer ni que los problemas se acabarían esa misma semana, ni mucho menos que ya mañana sería rico; sino que le entregó lo más grande que Dios te puede decir que te va a dar, y es Su presencia. Dios no siempre quita la crisis de manera inmediata, pero siempre entra en ella contigo. Hasta ese momento, Isaac conocía al Dios de su padre por los relatos.

Lo había oído de Abraham, del altar, del carnero en el monte; pero esa noche lo conoció por experiencia propia. ¿Cuántas veces has escuchado testimonios de otros, mientras Él espera conocerte a ti en tu propio desierto? Hay revelaciones que no llegan un domingo con todo el templo cantando, sino que llegan solas, de madrugada, cuando ya no queda nada de qué agarrarte, solo Él.

Su presencia se nota en el fruto
Isaac respondió a esa palabra con acción y edificó un altar, plantó su tienda y sus siervos abrieron un pozo. Fíjate en la secuencia de nombres que dejó en el camino. Al primer pozo lo llamó Esek, que significa contienda, al segundo, Sitna, que significa enemistad; pero no se quedó viviendo en esos nombres. Siguió cavando hasta que encontró uno por el que nadie riñó, y lo llamó Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra. ¡Wao! Que poderoso. Y se que Dios hoy te está hablando. Sigue intentándolo, porque estás pronto a entrar a tierra fructífera.

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Mira cómo lo dice: Jehová nos ha prosperado, no reconoció su humanidad, ni sus conexiones.  La Escritura registra que, en medio de aquella hambruna, el varón se enriqueció, fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. Los demás pasaban escasez y a Isaac le crecía todo, porque la presencia de Dios estaba con él. Pero no te quedes con la idea de que bastó con esperar sentado; la bendición llegó mientras Isaac seguía cavando, porque Dios bendice al que no se detiene a devolver cada golpe, sino en aquellos que se concentran en abrir el siguiente pozo.

Los que te echaron terminan reconociendo a Dios en ti
Y aquí viene lo que más me gusta de esta historia. Un día, Abimelec, el mismo rey que lo había mandado a irse, llegó hasta Beerseba con su consejero y el capitán de su ejército. Isaac les hizo la pregunta que cualquiera de nosotros haría: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros? Pero escucha su respuesta: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre nosotros y ti, y hagamos pacto contigo.

Isaac no organizó ninguna campaña para limpiar su nombre, ni salió a dar explicaciones por haber prosperado, sino que la presencia de Dios sobre su vida habló más fuerte que cualquier argumento. Los que antes lo rechazaban terminaron buscando la paz con él. Tu proceso es solo una vitrina; hay personas que te están mirando atravesar esto y no te lo dicen. Cuando tu paz, tu estabilidad y tu fruto no tengan explicación humana, tendrán que concluir lo mismo que concluyeron ellos: Jehová está contigo.

Amado lector, quizás hoy estás en tu Beerseba. Ya te mudaste más veces de las que querías, te taparon pozos que costaron años abrir, y estás cansado de empezar de nuevo. Escúchame bien, no tienes que fingir fortaleza; Dios te está diciendo lo mismo que le dijo a Isaac en su noche: no temas, yo estoy contigo. Declaro sobre tu casa que lo que hoy parece escasez se va a convertir en testimonio. Que el pozo que otros taparon va a dar agua, y que los que dudaron de tu llamado van a ver con sus propios ojos de quién tu eres hijo, hija. Amen. 

Isaías 43:2 RVR1960|Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

¿Estás en tu noche? Dios no se ha ido. Está más cerca de lo que crees. Comparte esta palabra con alguien que necesita escuchar hoy: No temas, yo estoy contigo.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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