Lucas 5:4-5 RVR1960|4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
Hay momentos en los que el cansancio no viene solamente del trabajo, sino de la frustración al ver que nada se nos da. Son temporadas en las que hemos orado, luchado, esperado y dado lo mejor de nosotros sin ver los resultados que anhelábamos. Después de varios intentos fallidos, el corazón comienza a perder entusiasmo y la idea de volver a intentarlo parece más pesada que el propio fracaso; y Pedro conocía muy bien esa sensación, él había pasado toda la noche haciendo lo que sabía hacer; era pescador, conocía el mar y tenía experiencia, sin embargo, después de horas de esfuerzo, regresó con las redes vacías.

Lo más difícil no fue la falta de peces; lo más difícil fue escuchar a Jesús pedirle que regresara al mismo lugar donde había fracasado, y muchas veces Dios hace lo mismo con nosotros, nos invita a volver a creer cuando estamos desanimados, a volver a orar cuando parece que nada cambia, a volver a sembrar cuando aún no vemos fruto y a seguir confiando cuando las circunstancias no parecen favorables. Lo que Pedro no sabía era que aquella noche de fracaso se convertiría en el escenario de un milagro que transformaría su vida y la de todos a su alrededor.
Notemos esto:
I- Dios suele aparecer cuando creemos que ya no queda nada por hacer. Cuando Jesús subió a la barca, Pedro ya estaba lavando las redes, había terminado su jornada y aceptado el resultado de aquella noche. No estaba esperando un milagro; estaba guardando sus herramientas para regresar a casa; sin embargo, Dios muchas veces se manifiesta precisamente cuando sentimos que llegamos al límite. Cuando se acaban nuestros recursos y nuestras fuerzas, descubrimos que el poder de Dios sigue siendo suficiente, Pedro había agotado todo lo que sabía hacer, Jesús estaba a punto de mostrarle lo que solamente Dios podía hacer.
Quizás hoy te encuentras en una situación parecida, has intentado una y otra vez y los resultados no han sido los esperados; pero recuerda que una temporada difícil no significa que Dios haya terminado su obra, porque para lo que para nosotros parece un final, para Dios es el lugar donde Dios está preparando un nuevo comienzo.
II- La obediencia puede abrir puertas que el esfuerzo no logra abrir. Pedro tenía argumentos para no hacerlo. Había trabajado toda la noche. La experiencia indicaba que no tenía sentido volver a lanzar las redes. Todo parecía apuntar al fracaso; sin embargo, respondió: Mas en tu palabra echaré la red. Esa frase sencilla, pero poderosa, marcó la diferencia; el milagro no ocurrió porque Pedro pescara mejor, ocurrió porque decidió obedecer la voz de Jesús.
Hay momentos en los que Dios nos pide dar un paso de fe aun cuando no entendemos completamente lo que está haciendo; muchas veces queremos resultados diferentes haciendo exactamente lo mismo, pero Dios nos invita a depender menos de nuestra experiencia y más de Su dirección, porque cuando una palabra de Dios guía nuestras acciones, las circunstancias dejan de tener la última palabra.
III- Dios puede usar el fracaso para prepararte para algo mayor. La pesca milagrosa fue mucho más que una provisión económica. Jesús estaba preparando el corazón de Pedro para su llamado; aquella noche vacía le enseñó algo que una noche exitosa jamás habría podido enseñarle, y era la necesidad de depender completamente del Señor. Después del milagro, Pedro cayó de rodillas delante de Jesús, y comprendió que el mayor tesoro no eran los peces, sino la presencia de Cristo en su barca.
Muchas veces nos enfocamos en lo que no salió como esperábamos, sin darnos cuenta de que Dios estaba formando algo más profundo dentro de nosotros; porque hay puertas que se cierran para dirigirnos hacia otras mejores y terminar acercándonos más al propósito divino. Lo que hoy interpretas como un fracaso podría estar preparándote para una bendición mayor de la que imaginas.
Amado lector, Pedro estaba cansado, frustrado y sin resultados. Todo indicaba que debía regresar a casa y aceptar la derrota de aquella noche, pero una sola palabra de Jesús cambió completamente la historia. Quizás hoy tú también te encuentres frente a redes vacías, esperado una respuesta que no llega o has pensado en rendirte porque nada parece avanzar, ni dar frutos; pero Dios te está llamando a confiar nuevamente, no permitas que una experiencia negativa determine tu futuro. El mismo Señor que llenó las redes de Pedro sigue obrando hoy. A veces el milagro está al otro lado de una nueva obediencia.¡Vuelve a intentarlo!, porque la palabra de Dios sigue teniendo poder para hacer lo que parece imposible. Amen.
Gálatas 6:9 RVR1960|No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960