La victoria sobre el contraataque del enemigo

Efesios 6:11 RVR1960|Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Muchas veces pensamos que la batalla terminará cuando llegue la respuesta de Dios, cuando veamos cumplida una promesa o cuando experimentemos una victoria espiritual. Sin embargo, la Biblia nos muestra que, en muchas ocasiones, después de una temporada de avance viene un nuevo intento del enemigo por intimidar, desgastar o desalentar al creyente. Satanás no puede anular lo que Dios ha hecho, pero sí intentará sembrar temor, desánimo o descuido espiritual para afectar nuestra estabilidad y nuestra comunión con el Señor. Por eso, la vida cristiana no consiste solamente en alcanzar victorias, sino también en aprender a permanecer firmes después de ellas. Dios nos llama no solo a vencer, sino a conservar lo que Él nos ha entregado por gracia.

Notemos esto:
I- El enemigo suele atacar cuando Dios acaba de manifestar Su poder.
El profeta Elías acababa de vivir uno de los momentos más extraordinarios de su ministerio. En el Monte Carmelo vio descender fuego del cielo, los profetas de Baal fueron derrotados y todo Israel reconoció que Jehová era el Dios verdadero; sin embargo, inmediatamente después de aquella gran victoria recibió una amenaza de muerte de parte de Jezabel, y resulta sorprendente que aquello que no lograron cientos de falsos profetas estuvo a punto de conseguirlo una sola amenaza. Elías pasó de una manifestación gloriosa del poder de Dios a un momento de profundo desaliento, y esto nos enseña que el enemigo muchas veces cambia de estrategia.

Si no pudo detener la obra de Dios durante la batalla, intentará debilitar al creyente después de la victoria. Buscará sembrar miedo donde antes había fe, cansancio donde había fortaleza y dudas donde Dios había producido confianza. Algo similar ocurrió con Jesús; después de ser bautizado y escuchar la voz del Padre, fue llevado al desierto para ser tentado por el diablo. Esto nos recuerda que las victorias espirituales no son una razón para relajarnos, sino una oportunidad para permanecer más cerca de Dios.

Mateo 3:17 RVR1960Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia

II- La oración protege las victorias que Dios nos concede. Después de alimentar milagrosamente a miles de personas con cinco panes y dos peces, Jesús no se quedó disfrutando la admiración de las multitudes; la Escritura dice que subió al monte para orar. Jesús entendía algo que muchos creyentes olvidan, y es que las victorias también necesitan ser cubiertas en oración. Es fácil buscar intensamente a Dios cuando necesitamos un milagro, pero después de recibir la respuesta existe el peligro de volvernos confiados o descuidados espiritualmente.  Mientras los discípulos atravesaban una tormenta en medio del mar, Jesús permanecía en comunión con el Padre, Él sabía que la dependencia de Dios no debe disminuir después de una bendición, sino fortalecerse, porque la oración mantiene nuestro corazón humilde, sensible a la voz de Dios y preparado para enfrentar cualquier nuevo desafío. Cuando dejamos de orar porque todo parece marchar bien, comenzamos a depender de nuestras propias fuerzas; pero cuando permanecemos en comunión con Dios, encontramos la gracia necesaria para sostener aquello que Él nos ha entregado.

III- La vigilancia espiritual conserva lo que Dios ha establecido. Nehemías experimentó una gran victoria cuando comenzó la reconstrucción de los muros de Jerusalén. Sin embargo, a medida que la obra avanzaba, surgieron enemigos que intentaron detenerla mediante burlas, amenazas e intimidación. La respuesta de Nehemías fue sabia; la Biblia dice que oró y colocó guardias sobre el muro, comprendió que la fe y la vigilancia debían caminar juntas. La vigilancia espiritual implica cuidar nuestra comunión con Dios, proteger nuestros pensamientos y mantenernos atentos a aquello que puede alejarnos del Señor. David cayó cuando descuidó su posición de vigilancia, Sansón cayó cuando ignoró repetidamente las advertencias de Dios; incluso Elías se debilitó cuando dejó de mirar la fidelidad del Señor y comenzó a enfocarse en las amenazas de Jezabel. La vigilancia no nace del temor, sino de la sabiduría, y nos ayuda a conservar aquello que Dios ha construido en nuestra vida y a permanecer firmes en medio de cualquier oposición.

1 Pedro 5:8 RVR1960|Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

Amado lector, quizás estás viviendo una temporada donde Dios ha respondido una oración, ha abierto una puerta o te ha permitido avanzar en áreas donde antes había lucha. Si es así, no bajes la guardia espiritual, porque las victorias que Dios concede deben acercarnos más a Él, no hacernos depender menos de Su presencia. El enemigo intentó intimidar a Elías después del Carmelo, tentó a Jesús después de Su bautismo y se opuso a Nehemías durante la reconstrucción. Sin embargo, en cada caso Dios permaneció fiel y soberano. La misma gracia que te permitió vencer será la que te sostendrá para permanecer firme. Sigue orando, sigue velando y sigue confiando en el Señor; porque cuando Dios establece algo en tu vida, ninguna oposición tendrá la última palabra mientras permanezcas bajo Su dirección. Amen. 

Efesios 6:10 RVR1960|Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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