SEÑOR, TU PRESENCIA LO CAMBIA TODO

Mateo 26:37-39 RVR1960| Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. 38. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

El proceso no llega para matarte, sino para hacer más fuerte y tu fe crezca, que aún tú mismo te asombres de las maravillas que Dios está haciendo en ti.
Jesús sentía que la opresión emocional era mucho más fuerte que su fuerza para soportar todo aquello que estaba a punto de acontecer en su vida; Él sabía que el tiempo del cumplimiento de su ministerio había llegado y aunque el camino que debía transitar era humanamente imposible cruzarlo, entendía que debía depender de las fuerzas dadas por el Padre y la oración era el único lugar donde las encontraría.

Jesús entregó su vida por amor a cada uno de nosotros, fue su sangre la que nos redimió de todos nuestros pecados (Lea 1 Pedro 1:19) y lo hizo para que todo aquel que lo confiese como su Señor y Salvador (Lea Romanos 10:9-10) gozará de los beneficios eternos que nos regaló en la cruz del calvario. Pero, ¿Cómo superó ese proceso emocional y enfrentó su destino?

Notemos esto, cuando Él estuvo afligido por causa de sus emociones humanas, decidió ir al Monte de Getsemaní a entregar todas sus cargas en oración, alejándose de la multitud y quedando con unos muy pocos acompañándolo en este momento único e irrepetible, porque está fue la última noche que Jesús oró la antes de ser arrestado.

Getsemaní quiere decir: Prensa de aceite, y fue allí donde sus emociones fueron exprimidas, venciendose así mismo y dejando a Dios actuar. Es imposible llegar a imaginar lo que verdaderamente estaba pasando por la mente de Jesús en ese momento, pero el pantallazo que la Biblia nos da en sus escritos, nos permite visualizar que Él reconocía sus debilidades, pero que no aceptaba hacer su voluntad, sino que se rindió a Dios.

¿Cuántos de nosotros no hemos sentido que debemos dejar el llamado tirado, porque el proceso es muy fuerte y es mejor huir antes de seguir avanzando? Muchos, porque pensamos que es con nuestras fuerzas que vamos a lograr los cambios que estamos necesitando, cuando en realidad es con las fuerzas de Dios que vamos a vencernos a nosotros mismos, para salir adelante.
No importa cuantas veces llores, te caigas o tires la toalla, sino que de allí te vuelvas a levantar y sigas avanzando pese a que te puedas encontrar escondido en el Getsemaní entregando todo de ti. No se trata de como empezaste, sino hacia dónde quieres llegar, porque el éxito no se trata de la cantidad de medallas que alcances, sino de saber mantenerte en la cima luego de haberlas alcanzado.

Posiblemente muchos iniciaron contigo este camino de fe, pero pocos son los que has podido resistir contigo y es porque esta es una carrera para valientes y no para personas que justifiquen su estancamiento culpando a otros de los errores que cometieron en la vida.
Si, los errores cuestan, pero hay que superarlos, aprender a perdonar, perdonarse y pedir perdón, porque el resentimiento lo único que está haciendo es matar tu sueño y llenar tu vida de oraciones cargadas de humo, porque incluso los tizones de tu altar se están apagando por causa de vivir escondiéndote en una fachada que a los ojos del ser humano es de piedad, pero delante de tu Padre que está en lo cielo, es vacía. Entonces, ¿Piensas quedarte lamentándote o caminaras hacia el camino que el Señor te ha trazando?

Juan 11:40| 40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

MI CONFIANZA ESTA EN DIOS
En ocasiones Dios permite momentos fuertes en tú vida, no para verte sufrir, sino para que aprendas a confiar que Él quiere darte más allá de lo que tus ojos puedan ver. Puestos los ojos en Dios porque Él no tiene límites y aún del valle de tu dolor lo hará reverdecer para que tu puedas experimentar su protección y cobertura divina. Amado lector, Quien podía pensar que mientras Jesús iba herido y maltratado, cargando la cruz hacia el Gólgota, iba en la dirección correcta de su propósito y estas son las cosas que humanamente no podríamos entender, pero cuando estamos conectado a su Espíritu, vamos a poder entender que aquellos que aman a Dios todas le ayudan para bien. Así que no te desanimes por lo que hoy vives, porque aún del pozo más profundo en el que hoy te puedas encontrar, si confías en Dios, su gloria verás. Amén.

Romanos 8:28 RVR1960| Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR | Reina-Valera 1960

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