DIOS NUNCA TE ABANDONARA

Mateo 27:45-46 RVR1960| 45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Mientras algunos ven este momento como una historia, muy pocos alcanzan a percibir las palabras de dolor que Jesús exclamaba mientras se encontraba viviendo el momento más difícil de su vida. Jesús sabía que sería herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; y el castigo de nuestra paz sería sobre Él, pero sólo experimentó este sufrimiento, cuando se encontraba enfrentando dicha prueba, pero aún así lo soportó hasta el final.

Analicemos las palabras que Él exclamó a su Padre, ¿Por qué dijo esas palabras? ¿Acaso pensó que su Padre le había abandonado? Notemos lo que dicen las Sagradas Escrituras en el Salmos 22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?. Jesús en medio de su dolor estaba recitando este Salmo, sabiendo que todo lo que estaba escrito de Él, venía a cumplimiento en ese preciso momento.

A PESAR DEL PROCESO SIGUE CONFIANDO EN SU PALABRA
«¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?, eran las palabras con las que Jesús expresaba su angustia y desesperación, y en ellas se puede percibir la dependencia absoluta en Dios, quien en esa hora de agonía seguía buscando su fortaleza en Él. En ocasiones pensamos que Dios es Dios solo cuando nos ayuda en los problemas que estamos enfrentando, pero la fe verdadera es aquella que cree en su palabra a pesar del proceso que se pueda estar viviendo. No permitas que lo que hoy estás viviendo, te haga dudar del amor de Dios, porque cada gota de su sangre borró tu pecado.

ÉL SIGUE SIENDO DIOS
Es interesante notar que no sólo reconoció la autoridad general del Padre, sino que también lo reconoció sobre su vida. Él tenía una relación tan profunda con Dios, que no era solo decir ayúdame, sino que lo reconocía como MI DIOS. Dios siempre estuvo con Él, pero debemos entender que Dios es tres veces Santo, es decir que el pecado hace separación con Dios, por eso pese a que Dios estaba allí, Jesús no podía percibir su Omnipresencia, porque había perdido toda sensibilidad a lo espiritual. Y lo mismo te puede ocurrir a ti, que deseando que Dios actúe como microondas, puedes llegar a tener una mala actitud frente al proceso, cuando en todo momento es la oración la herramienta que te mantendrá unida al Padre.

Amado Lector, Dios no te ha abandonado, así que no le sigas creyendo la mentira al enemigo, porque aunque no veas la respuesta a tu oración, no quiere decir que Dios no está obrando a tu favor, porque aún en el silencio Él está perfeccionando tu llamado y el mismo se cumplirá en su tiempo kairos. Levanta la cabeza, sigue creyendo en sus promesas, porque los días oscuros sólo están anunciando que un nuevo amanecer está a punto manifestarse y todos serán testigos de las maravillas que Él hará. Amén.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes.

Fabio R. Ventura
http://www.caminandocomojesus.com

Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960| Reina-Valera 1960

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