DIOS NO CONOCE DE RESTAS,  SINO DE MULTIPLICACIÓN

2 Reyes 4:1-2  RVR1960| Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. 2. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.

Esta historia nos enseña claramente las diferentes maneras de Dios obrar sobre la vida de sus hijos; pero en este devocional me quiero enfocar en la situación que estaba atravesando esta mujer y sus hijos, ella era viuda, y financieramente no contaba con el dinero para saldar la deuda que tenía, por esto el acreedor le amenazó con quitarle a dos de sus hijos y así saldar la deuda.

Aquí podemos ver esto desde dos puntos de vista esta situación: 1. El enemigo quería robarle los hijos a la viuda y provocarle mucho dolor ó 2. Dios permitió todo esto para que la mujer y sus hijos tuvieran una experiencia personal con Él. Y para mi claramente se puede ver que Dios estaba permitiendo todo esto, para mostrarle a esta viuda su misericordia, y enseñarle que Él no resta, sino que multiplica en aquellos que lo buscan, sin importan el problema que puedan estar enfrentando, incluso si de amenaza de muerte se trata.

Notemos esto: ¿Vendrán situaciones difíciles en nuestras vidas? Claro que sí, creo que todos de diferentes formas pasamos situaciones difíciles; pero la clave aquí está en como reaccionamos ante estas situaciones. La viuda nos da ejemplo de no quedarse paralizado en momentos de opresión, sino que ella se levantó y vino donde el profeta Eliseo para que le diera una solución al problema, porque sabía que humanamente posible ella no podía solucionar nada, pero el hombre de Dios, podía hablarle de parte de este. 

Nunca permitas que la aflicción te paralice, que incluso te impida buscar a Dios, porque esto puede ser un instrumento del enemigo para matar tu fe y desanimarte, y pierdas aquello que Dios puso en tus manos. Pero así como esta viuda sabía que sus hijos eran una bendición de Dios,  ella se paró firme y no estaba dispuesta a entregarselos al acreedor. Mujer, tú no has dado hijos para perdición, tus hijos están comprados a precio de sangre, y los mismos traerán gozo y multiplicación a tu vida, porque los mismos son la herencia que te ha dado Dios (Salmos 127:3). La batalla que hoy enfrentas no es para destruir a tu familia, sino para quitar todo aquello que les ha venido restando y les ha impedido que sean bendecidos por Dios. 

EL ACEITE VA A FLUIR 
Dios a través del profeta le indica a la viuda que debe hacer para conseguir los recursos que necesita para saldar la deuda. Dios no sólo provee para cancelar la deuda, sino que les da aún más de lo que ella estaba necesitando para que pueda seguir solventando los gastos y compromisos financieros que ella y su familia tendrán (2 Reyes 4:7). Y así cómo lo hizo con esta mujer, Él también lo quiere hacer contigo, porque ninguna de las bendiciones que Dios te ha dado, te las podrá quitar el acreedor, así que secate las lagrimas, ven a los pies del maestro y aprende a escuchar las estrategias que Él te quiere dar,  para que sobre tu casa venga la multiplicación financiera que están necesitando, porque los que confían en Dios, saben que Él es su proveedor y su sustentador (Filipenses 4:19), y aunque el enemigo te quiera intimidar con sus amenazas, tu sigue confiando en Jehová, porque no te será arrebatado, aquello que ya te pertenece. 

Amado lector, Cada batalla que has enfrentado te ha hecho más fuerte en Cristo; así que no te des por vencido,  porque nada de lo que Dios te dio se perderá, sino que viene señal del cielo para tu vida, y verás como en medio del proceso la multiplicación del aceite estará sobre tus vasijas, y te extenderás para dar testimonio que Dios es tu proveedor y tu sustentador en tiempos de crisis. Amén. 

2 Reyes 4:6-7 RVR1960| 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. 7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. 

Fabio R.  Ventura
http://www.caminandocomojesus.com

Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960| Reina-Valera 1960

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