CAPÍTULO 2: DE MENDIGO A SERVIDOR DE DIOS

Serie: Buscando la presencia de Dios

Marcos 10:48 |RVR1960
Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: !!Hijo de David, ten misericordia de mí!

La presencia de DIOS TRANSFORMA NUESTRAS VIDAS, y trae un convencimiento al corazón, que las cosas imposibles pueden llegar a suceder cuando anhelas o deseas un toque de su presencia sobre tu vida.
Hay cosas materiales que se pueden comprar o posibles que el hombre puede realizar, pero hay muchas otras que solo Dios puede hacer y que solo te serán otorgadas en la presencia de Dios. El ciego Bartimeo tenía una necesidad que nadie, más que Jesús podía suplir. Pero él no se quedó postrado, esperando que alguien lo tocara, él buscó su libertad, él deseo romper las cadenas, la ceguera, para convertirse en un verdadero seguidor de Jesús, dando testimonio con su vida misma que Jesús transforma y convierte de Mendigo a servidores victorioso de él.

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¿Cómo puedes transformar tu situación?

Clama a mí y yo te responderé, Clama con intensidad, que tu oración sea un deleite y no una carga; cuando te das cuenta que tus necesidades sólo pueden ser suplidas por Jesús, no perderás la oportunidad de cada vez que puedas, levantar tu voz para adorar y buscar su presencia. Hoy día nos preocupamos más por lo material y por el que dirán, que por buscar su presencia, y parecemos grabadoras repetitivas, pidiéndole solo a Dios por nuestras necesidades, sin importarnos las necesidades de nuestro prójimo.
En la oración debes darle prioridad a lo que amerita prioridad, lo material es secundario, pero tu prioridad en la oración es hacer que la gloria de Dios descienda a tu vida, que su voluntad se manifieste. Dios busca que te enfoques con un corazón sincero, que tu oración sea dirigida a él en humildad y creyendo que él cambiara tu destino.

Decídete a buscar su presencia, Pelea por tu milagro, no te detengas, porque así como Bartimeo, decidió irrumpir en su entorno para llamar la atención de Jesús, así nosotros debemos pararnos decididos a transformar nuestro entorno, porque Dios siempre está dispuesto a escuchar nuestro clamor y a respondernos conforme a su voluntad. No permitas que las voces negativas te desenfoquen, te desanimen, o te nublen la visión para alcanzar lo que tanto has deseado. ¡Sacúdete!, es tiempo que dejes de llorar y lamentarte por lo que has perdido, y empezar a mirar al frente, apuntando a lo por venir, porque lo que has perdido, nunca se comparará, con lo grande y maravilloso y poderoso que Dios traerá a tu vida, si te enfocas en buscar su presencia.

Lucas 6:36 |RVR1960
Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Teniendo misericordia, Todo aquel que busca la presencia de Dios, en su corazón hay misericordia. ¿Que podemos decir de estos hombres que reprendían a Bartimeo sin importarle su necesidad sabiendo que Jesús lo podía sanar?
Al día de hoy, muchos hermanos están atravesando por momentos difíciles y circunstancias apremiantes en sus vidas, que nosotros por estar enfocados en nosotros mismos, no nos percatamos de ello, y cuando vemos que las necesidades de nuestro prójimo se manifiestan, en vez de ayudar, salimos es a juzgar y a criticar, olvidándonos de la misericordia que Dios ha tenido con nosotros, y de la que muchas veces hablamos, pero no la ponemos en práctica con aquellos que la necesitan.

Un verdadero seguidor de Cristo se preocupa por ayudar a su prójimo a levantarse.

Amad@, Dios te ha escogido para que seas portador de su presencia, y camines conforme a su voluntad, ya no sigas permitiendo que los afanes del mundo, o las circunstancias que estas pasando, sea estorbo entre tú y su presencia. Decídete en buscar cada día su rostro, dependiendo del Espíritu Santo y sabiendo que tu mayor anhelo debe ser el agradarle a él. No creas en el engaño del enemigo diciéndote que no lo podrás lograr, naciste para gobernar y ejercer autoridad, no sigas permitiendo que las puertas se cierren en tu narices por no atreverte, toma autoridad para entrar en la presencia de Dios y pedir que esas puertas se abran para la gloria del Padre.

Gálatas 2:20 |RVR1960
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí;
y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios,
el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Comparte con otros esta enseñanza, y déjanos tus comentarios y petición de oración.

La Gracia sea con todos ustedes,
Fabio R. Ventura.

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