Día 2: 21 Días de Entrega y Rompimiento

LO SOBRENATURAL DE DIOS

Daniel 10:7 |NVI
»Yo, Daniel, fui el único que tuvo esta visión. Los que estaban conmigo, aunque no vieron nada, se asustaron y corrieron a esconderse.

Entrega y Rompimiento: Quebrantando lo que te detiene

Una persona carnal, no puede ver lo sobrenatural de Dios, porque su espíritu no está conectado con él; cuando tienes una intimidad profunda con Dios a través del ayuno y la oración, verás y entenderás, lo que otros, aunque estén a tu lado, no lo pueden discernir.

Rompimiento

Para que en estos 21 días de ayuno, puedas entrar a lo sobrenatural de Dios, debes morir a tu carne, y dejar que la presencia de Cristo, crezca en ti, vas a tener que entregar eso que te detiene a sumergirte en su presencia.

Pídele al Espíritu Santo que te ayude a examinar tu corazón, y que saque de tu corazón, lo que ha causado heridas, rencores, dolor, y has hecho con todo esto una muralla, que ha ido destruyendo tu identidad como hijo de Dios.

¡Dios te está llamando a un rompimiento!

Cuando renuncias a tu voluntad y entregas lo que Dios ya ha desechado, es cuando vas a empezar a ver que las puertas que por mucho tiempo han estado cerradas, se empezaran a abrir, porque tú has dispuesto tu corazón, en agradar a Dios, antes que agradar al hombre.

HASTA QUE NO ENTREGUES LO QUE DIOS YA DESECHO DE TU VIDA, LAS PUERTAS SE MANTENDRÁN CERRADAS.

Rompimiento: Cuando lo sobrenatural de Dios entra a tu vida, se rompen ciclos de maldición, que por años se han vuelto repetitivo en tu vida. Has sentido que vuelves y caes en lo mismo, una y otra vez, que los personajes en este tiempo son diferentes a los del pasado, pero las estrategias del enemigo siguen siendo las mismas, para seguir envolviéndote en el mismo círculo vicioso, donde cometes el error y le fallas a Dios.

¿Cómo rompemos con estos ciclos?

Primero, identificarlos; pídele al Espíritu Santo que te revele cuáles son esos patrones de maldición que se han vuelto repetitivo en tu vida, y no te han permitido avanzar.

Una vez identificado debes pedirle al Señor que arranque de raíz, esa maldición que por año has venido arrastrando.

En este ayuno, el Señor te va a llevar a romper con la desconfianza, con el orgullo, la soberbia, la impaciencia, la baja autoestima, la altivez, la mundanalidad, la concupiscencia, la mentira, el engaño, y muchas otras cosas que en este momento el Espíritu de Dios ya te ha empezado a revelar, porque el Señor quiere llevarte a dar el fruto del Espíritu Santo.

Él desea romper con tus temores, que no te des por vencido cuando las cosas no se te dan enseguida, cuando por lo que has  orado, a pesar que ya Dios te dio la promesa que es tuyo, te quieres rendir, y cuestionas a Dios, sabiendo que él es Dios soberano, y quien tiene control de todo, y a su debido tiempo él cumplirá tu promesa.

Has entrado al tiempo de cambios que el Señor está trayendo sobre tu vida, porque él no quiere que termines este año, igual que los otros, estas a las puertas de lo nuevo, esfuérzate y se valiente, para entregar lo que Dios te pida.

Oración: Señor ayúdame en renunciar a mis temores, a mis luchas, ha entregarte lo que estás demandando de mí, y rompe con todo lo que no te agrada de mi, te entrego mis hábitos, mis emociones, mis sentimientos, mi carácter, ayúdame a ser íntegro y santo delante de ti, todo esto te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

 

Lectura del Día: 1 Samuel 16 1 – 14

La Gracia sea con todos ustedes,
Fabio R. Ventura

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