Dos instrumentos en una misma casa

1 Samuel 18:10 RVR1960|Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano.

Una casa, dos hombres, un mismo techo, y dos reinos distintos operando en la misma habitación. En un rincón, un rey atormentado, con una lanza en la mano, y en el otro, un joven ungido, sereno, con un arpa. Compartían la misma corte y la misma mesa, pero cada uno sostenía un instrumento distinto, y ese instrumento revelaba el espíritu que lo gobernaba. Hoy el Señor te recuerda algo, y es no basta con estar en el mismo lugar para estar en la misma presencia.

Lo que tienes en la mano delata lo que llevas por dentro
Saúl se movía, hablaba, se desbordaba; había intensidad y manifestación, y aun así no era la presencia de Dios la que lo movía. Hay actividad espiritual que no es presencia, así que no la midas por el volumen, sino por el fruto y por lo que queda en la habitación cuando termina. Mira los instrumentos, la lanza apunta hacia afuera para herir, pero el arpa vibra hacia arriba para adorar.

Cuando llega la presión, unos toman la lanza: palabras que hieren, que destruyen e incluso que rompen relaciones. Más otros toman el arpa: la oración, adoración, palabra que edifica; y esa diferencia no se improvisa en medio del conflicto, sino que se forma en las noches secretas, cuando alguien aprendió a tocar delante de Dios sin que nadie lo escuchara. Nadie saca de pronto un instrumento que no ha practicado. Pregúntate qué has estado entrenando en secreto, porque eso será lo que tu mano tome cuando el ambiente se altere.

El arpa trae alivio, solo la rendición trae liberación
Cuando el espíritu malo venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él. La adoración abre una puerta en lo invisible, y quien la lleva gobierna una habitación aunque no tenga el trono ni la lanza. Pero fíjate en lo más serio de esta escena, y es que Saúl recibía alivio, pero no recibía liberación.

El espíritu se apartaba un rato y después volvía, porque su problema no era una melodía que le faltaba, era un corazón que no se rendía. A él le habían dicho: Por cuanto desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. Hay quienes pasan la vida recibiendo alivio de los que oran por ellos, y regresan una y otra vez a la misma casa del tormento porque nunca entregaron la lanza; el arpa de otro puede suavizar tu tormento una noche, pero solo tu rendición te sacará de ella.

Tu llamado es ser arpa, también por dentro
Esta casa no es solo un palacio de hace tres mil años. También es tu alma. Dentro de cada uno conviven un Saúl y un David; la parte que se agita, se hiere y se llena de miedo, y la parte ungida, que sabe tocar y recuerda quién es su pastor. La pregunta no es si habrá tormento, sino qué instrumento vas a tomar cuando llegue. El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Dónde hay ocupación de la carne hay lanza, pero dónde hay ocupación del Espíritu hay arpa, vida y paz. Dios te puso en tu casa, en tu iglesia, en tu trabajo, en tu barrio, para que cambies el ambiente, no para que lo absorbas. Eso sí, nada de esto significa quedarte en un lugar donde corres peligro. David tocó mientras pudo, y cuando llegó el momento de apartarse, se apartó. Quedarte o retirarte se decide con oración y con consejo.

Amado lector, dos hombres en una misma casa, con dos instrumentos y dos espíritus distintos. Uno perdió el reino por no rendir el corazón, y el otro terminó en el trono por haber guardado el suyo. La diferencia nunca estuvo en la casa, estuvo en lo que habitaba en cada uno. Hoy decide qué vas a tener en la mano, entrega la lanza si la has estado sosteniendo, y deja que el arpa del cielo te traiga no solo alivio, sino liberación. Dios no te llamó a sobrevivir en la casa del tormento, te llamó a cambiar su atmósfera con Su presencia en ti. Amen.

Sofonías 3:17 RVR1960|Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

¿Qué tienes hoy en la mano, una lanza o un arpa? Comparte esta palabra con alguien que necesita cambiar la atmósfera de su casa con adoración.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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