Quien marcha con Cristo no regresa, llega

Filipenses 3:13-14 RVR1960|13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Cuando Cristo te alcanzó, no te dejó parado en la orilla, te puso en marcha. El Evangelio no es un campamento donde nos quedamos a descansar para siempre, sino un ejército en avanzada, y el Capitán que va al frente ya ganó cada batalla que vas a encontrar en el camino. Por eso el enemigo no insiste tanto en detenerte, prefiere que voltees la cabeza, porque sabe que quien mira atrás con nostalgia termina retrocediendo. Hoy el Señor te dice: avanza, lo que quedó detrás ya no es tu territorio, y delante de ti hay un llamamiento que no admite regreso.

Salió de Sodoma, pero Sodoma no salió de ella
Los ángeles tomaron de la mano a Lot y a su familia y les dieron una instrucción tan breve como urgente: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. La misericordia ya los había sacado de la ciudad condenada, solo les faltaba obedecer. Y entonces la Escritura dice algo que la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.

El texto solo dice que miró atrás, pero Jesús la usó como advertencia: Acordaos de la mujer de Lot. La lección es clara, y es que se puede salir de Sodoma sin haber sacado a Sodoma del corazón; sus pies estaban afuera, pero su atención seguía adentro. Escúchame bien: quien fue rescatado no tiene derecho a extrañar el incendio, porque lo que el fuego va a consumir nunca fue digno de tu lealtad.

El arado no se maneja mirando hacia atrás
Jesús usó una imagen sencilla para enseñar una verdad profunda, y es que ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Quien ha arado sabe que el surco se tuerce hacia donde apunta la mirada, y que el campo entero se echa a perder cuando el labrador se distrae con lo que se dejó. Así es la vida cristiana; el camino recto se traza con los ojos puestos en Aquel que es el autor y consumador de la fe.

Cuando aceptaste el sacrificio de Cristo, pusiste tu mano en el arado, y desde ese momento, tu trabajo es abrir surcos hacia adelante, sembrando obediencia, oración y servicio. Cada vez que te detienes a recordar con gusto lo que Dios ya perdonó, el surco se tuerce. Pero cada vez que fijas la mirada en el llamamiento, la tierra se abre y la cosecha se acerca; nadie puede avanzar en el reino mientras negocia con su pasado.

No tienes tiempo de volver, hay una ciudad adelante
La Palabra dice de los hombres de fe: Pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero ahora anhelan una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. Los que ven lo que Dios preparó no tienen tiempo de mirar lo que dejaron, su pensamiento está ocupado con lo que viene.

Y el Señor se adelanta con una promesa para los que siguen: No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Dios no te pide que avances hacia el vacío, te invita a avanzar hacia lo que Él ya está haciendo. El camino se abre mientras caminas, y el desierto se llena de ríos delante de los pasos de quien no vuelve la cabeza.

Amado lector, si en Cristo todas las cosas son hechas nuevas, entonces no hay nada atrás que valga la pena rescatar. Lo que Él hizo en la cruz fue definitivo, y la marcha a la que te llamó es de avanzada, de victoria y de gloria. Hoy decide, delante del Dios que te llamó, que ninguna nostalgia, ninguna voz del pasado y ninguna Sodoma dejada atrás va a volver a reclamar tu corazón. Levanta la mirada, afirma la mano en el arado y sigue al Capitán que va delante de ti. Declaro sobre tu vida que esa marcha no se detiene hasta que llegues. Amen.

Hebreos 10:39 RVR1960|Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

¿Hay algo detrás que todavía te hace voltear la cabeza? Hoy es el día para afirmar la mano en el arado y seguir adelante. Comparte esta palabra con alguien que necesita dejar de mirar atrás.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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