Dios no te remendó, te hizo nuevo

2 Corintios 5:17 RVR1960|De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

La Biblia nos narra que todo el que se rinde a Jesús, es nuevo. Fíjate que no dice mejorado; tampoco reparado, dice nuevo. Dios no vino a ponerle un parche al vestido roto de tu vida, vino a quitártelo y a vestirte con otro. La cruz no fue un taller de reparaciones; fue el lugar donde lo viejo murió y de donde salió una vida que no se acaba. Hoy el Espíritu quiere recordarte que si estás en Cristo, tu historia ya no la define lo que fuiste, la define Aquel que te hizo nuevo.

Antes de la vida nueva hubo un entierro
Nadie puede estrenar lo que Dios da si no entrega lo que el pecado le dejó. Dice la Palabra: Somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Antes de la resurrección hubo una tumba, y antes del amanecer hubo una noche. El viejo hombre, con sus costumbres, sus ataduras y su orgullo, fue clavado con Cristo; el Señor no te pide que lo reanimes, sino que lo dejes enterrado.

Mira lo que pasó con Lázaro. Jesús lo llamó por su nombre y él salió vivo del sepulcro, pero todavía atadas las manos y los pies con vendas, y su rostro envuelto en un sudario. Estaba resucitado, pero no podía caminar, y Jesús dijo: Desatadle, y dejadle ir. Hay creyentes que ya fueron redimidos por la sangre de Jesucristo, pero siguen arrastrando las vendas del pasado, una culpa que Dios ya perdonó, una etiqueta que otros les pusieron, un hábito que ya murió en la cruz. Hoy Jesús te dice suéltalo, deja que te desaten; lo que Cristo enterró, no lo desentierres tú. Declara que lo que murió en la cruz no tiene derecho a volver a gobernarte, porque la vida nueva nace donde la rendición es completa.

Esto se nace, no se fabrica

El Señor le dijo a Nicodemo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Fíjate que Jesús habló de nacer, y nunca de esforzarse. Ningún niño se da a luz a sí mismo, y ningún pecador se regenera con sus propias fuerzas. Jesús comparó ese nacimiento con el viento, que no sabes bien de dónde viene ni a dónde va, pero ves lo que produce. Es el Espíritu Santo quien sopla sobre el barro y lo convierte en un ser vivo para Dios.

Quizás has intentado cambiar durante años y terminaste agotado; hoy el Señor te dice que descanses de esa lucha y te entregues a la obra de Aquel que comenzó la buena obra en ti y la va a perfeccionar hasta el día de Jesucristo. Lo que tú no puedes ablandar, Dios lo renueva desde adentro; la vida nueva no se fabrica, se recibe, y desde el momento en que se recibe, empieza a dar fruto en tu vida.

Lo nuevo se camina cada día

El nuevo nacimiento es un momento, pero la vida nueva es un camino. Pablo lo dice así: Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. Si ya tienes vida, ahora te toca caminarla, y eso se hace todos los días, como quien se levanta cada mañana y se pone lo que le corresponde. Los que andan en vida nueva ya no viven bajo condenación, porque ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Su mente se renueva con la Palabra, su boca se llena de gratitud, sus pasos buscan la voluntad de Dios, y su vida se vuelve testimonio.

Un hijo de Dios que camina en lo nuevo se nota; perdona donde antes guardaba rencor, ora donde antes se quejaba; sirve donde antes se escondía, esa es la prueba de que Cristo vive en él.

Amado lector, el Señor no te llamó para que sigas viviendo con la etiqueta de lo que fuiste, te llamó a una vida nueva, sepultada con Cristo en su muerte, levantada por el poder del Espíritu y caminando con fidelidad cada día. Hoy, delante de Dios, deja atrás lo que murió, recibe con fe lo que Él te da, y empieza a andar como alguien a quien el cielo ya llamó nuevo; que ninguna voz del pasado te convenza de lo contrario, porque la última palabra sobre tu vida no la tiene tu historia, la tiene tu Salvador. Amen.

Apocalipsis 21:5 RVR1960|Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

¿Todavía llevas puestas las vendas de lo que Cristo ya enterró? Hoy puedes soltarlas y caminar en lo nuevo. Comparte esta palabra con alguien que necesita saber que su pasado ya no lo define.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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