1 Juan 5:4 RVR1960|Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.
El desierto no es el final, es el preludio. Dios no lleva a Su pueblo al desierto para que se quede ahí, lo lleva para prepararlo para la conquista, y la fe que has estado desarrollando no fue un ejercicio espiritual para disfrutar en privado, sino el arma con la que vas a reclamar tu territorio, tus promesas, tu herencia. Sino la fe que te impulsa, que te afirma en Cristo, que recibes como don y que crece como fruto; es la misma que ahora te lanza a la batalla para poseer lo que Dios ya prometió. ¡Este es tu momento de conquistar!

Tu fe es autoridad sobre lo que Dios ya declaró tuyo
Hace mucho tiempo, Dios miró al pueblo de Israel en el desierto y les dijo: Os he dado esta tierra. Entrad y poseedla; pero antes de entrar, tuvieron que creer. Tu fe no es solo para mantenerte en paz en el desierto, es la licencia que necesitas para conquistar. Cuando Josué llevó al pueblo a Jericó, no entró con armas físicas. Entró con una fe que gritaba, que marchaba, que confiaba en que los muros iban a caer. Tu fe es tu autoridad sobre todo lo que Dios prometió. Nada de timidez, nada de humildad fingida; es una audacia santa que declara: Esto es mío porque Dios lo dijo, y yo lo voy a reclamar. Dios mismo lo confirmó a Su pueblo: Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que Jehová juró dar a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob. Tu fe es la que finalmente da el paso de posesión.
Tu fe conquista lo que hoy parece imposible
El desierto te enseñó que Dios hace lo imposible. Ahora, cuando te encuentres frente a tu Jericó personal, tu fe ya sabe que esos muros van a caer. Cuando enfrentes tu Goliat, tu fe recuerda a David. No se trata de ignorar la realidad de la oposición, se trata de conocer una realidad mayor, la de un Dios que puede derrotar cualquier enemigo. La conquista nunca fue sobre tu fuerza. Siempre fue sobre tu fe en la fuerza de Dios. Cuando Caleb y Josué regresaron de explorar la tierra prometida y dijeron: Somos capaces de conquistarla, no era porque fueran guerreros invencibles. Era porque su fe en Dios era más grande que su miedo a los gigantes, y esa es la fe que conquista, la que mira al enemigo y dice, mi Dios es más grande.
La conquista se camina en comunidad, no en soledad
Josué no entró solo a Canaán. Entró con todo el pueblo. Tu fe tampoco es solamente para tu salvación personal, es para la liberación de otros, para la expansión del reino, para transformar el territorio que Dios te ha dado. Cuando tú crees, le das permiso a alguien más para creer. Cuando avanzas, le das valor a otro para avanzar; tu desierto nunca fue solamente para ti, fue para formarte como guerrero de fe, capaz de liderar a otros hacia su propia conquista. Por eso la Escritura te exhorta: Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos. Tu fe conectada con la fe de otros se convierte en una fuerza conquistadora que nada puede detener.
Amado lector, levántate. El desierto terminó; no porque tus circunstancias cambiaron de repente, sino porque tú cambiaste. Tu fe fue templada como el acero, y prendiste a confiar en Dios de formas que la prosperidad jamás te habría enseñado. Hoy tienes la autoridad, el carácter, la visión y la comunidad para entrar y poseer lo que Dios prometió. Este es tu tiempo de conquista. Ve con tu fe. Toma tu territorio. Posee tu herencia, porque el Espíritu Santo va contigo, y nadie podrá detener lo que Dios comenzó en ti en el desierto. Amen.
Josué 1:6 RVR1960|Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.
¿Sientes que tu desierto por fin llegó a su fin? Es hora de avanzar con la fe que Dios formó en ti. Comparte esta palabra con alguien que también está listo para entrar a su conquista.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960