2 Corintios 12:7 RVR1960|Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;
Pablo tenía algo que no se le quitó. No sabemos exactamente qué era; algunos creen que fue un problema de visión, otros piensan que era una enfermedad crónica, otros una limitación física constante. La Escritura no lo especifica, y quizás sea intencional, porque así cada generación puede ponerle el nombre de su propio aguijón; y hoy encontramos aguijones que pueden estar afectando al pueblo de Dios. La ansiedad, una condición médica incurable, la deuda, los problemas, el ánimo, el cuerpo que ya no responde cómo antes, son un sinnúmero de afectaciones que podríamos asociar con un aguijón.

Pablo oró tres veces pidiendo que se lo quitaran. ¡Tres veces!, y no fue falta de fe, ni de insistencia, pero aun así, la respuesta de Dios no fue quitarle el aguijón, sino darle algo distinto para cargarlo.
Vivimos convencidos de que la fe siempre resuelve el problema
Hoy circula una idea peligrosa en muchos círculos cristianos, y es que si tienes suficiente fe, todo se resuelve; que si oras correctamente, la enfermedad se va, o si crees con la intensidad adecuada, la crisis financiera terminara. Y cuando eso no sucede, sino que sigues cargando el mismo aguijón después de meses o años de oración, la conclusión que muchos sacan es que algo está mal con su fe. Pero el apóstol Pablo desmiente esa idea con su propia vida.
Él era apóstol, había visto el tercer cielo, había hecho milagros, había plantado iglesias enteras, y aun así, cargaba un aguijón que Dios decidió no quitarle. Esto no significaba que Dios no sanaba, ni que mucho menos lo sigue haciendo hoy, ni que dejes de creer por tu salud, tu economía o tu situación, más bien significa que tu valor delante de Dios, y Su capacidad de usarte, nunca dependieron de que el aguijón desapareciera primero.
El aguijón de hoy tiene nombres muy concretos
Piensa en cómo se ve un aguijón en tu vida diaria, en el 2026. Ansiedad que te acompaña al trabajo cada lunes, aunque ores todas las mañanas. Es el diagnóstico crónico que exige medicamentos de por vida, mientras sigues sirviendo en la iglesia con una sonrisa que nadie sabe lo que le cuesta. La relación familiar rota que llevas años intentando restaurar sin resultado visible. La carga financiera que persiste a pesar de tu disciplina y tu diezmo fiel. El insomnio, el cansancio, la lucha silenciosa con pensamientos que no se van con una sola oración de liberación.
Y aquí está lo que necesitas escuchar: puedes seguir cargando ese aguijón y, al mismo tiempo, seguir siendo profundamente usado por Dios. Esas dos cosas no son contradictorias. Pablo lo demostró escribiendo la mitad del Nuevo Testamento con un mensajero de Satanás abofeteándolo constantemente.
La gracia diaria es distinta a la sanidad instantánea
Dios le respondió a Pablo con una frase que sigue vigente: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. No fue una promesa de que el aguijón desaparecería mañana, sino que la gracia estaría disponible cada día, exactamente en la medida necesaria para sostenerte ese día; y eso tiene una aplicación práctica para tu día a día, y es que no necesitas la gracia de todo el mes de una sola vez; mas bien necesitas la gracia, para la reunión difícil de hoy, para el dolor físico de hoy, para la ansiedad que aparece esta tarde, es esa gracia diaria, no la sanidad instantánea que a veces esperamos que Dios promete sin condición.
Amado lector, puede que tu aguijón no se vaya este año, puede que sigas orando por él, y eso está bien, Pablo también lo hizo; pero no dejes que la persistencia de tu lucha te convenza de que Dios te abandonó, o de que tu fe no es suficiente. Su gracia no llega en una sola dosis para toda la vida, sino que lega cada mañana, del tamaño exacto que necesitas para sostenerte ese día. Amen.
Lamentaciones 3:23 RVR1960|Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
¿Qué aguijón sigues cargando, a pesar de haber orado con fe genuina? La gracia de Dios te basta también hoy, tal como estás. Comparte esta palabra con alguien que necesita saber que puede seguir siendo usado por Dios, aunque su lucha no se haya resuelto todavía.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960