2 Timoteo 2:10 RVR1960|10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.
Vivimos en un tiempo donde la iglesia ha sido grandemente bendecida, pero también enfrenta un peligro silencioso, y es perder el enfoque de su misión principal. No es pecado anhelar una familia estable, una buena economía o el crecimiento ministerial Dios también se interesa por nuestras necesidades. El problema es cuando esas bendiciones ocupan el lugar que solo las almas deben tener en el corazón de la iglesia. Pablo lo dijo sin rodeos: Todo lo soportó por amor de los escogidos; no era el reconocimiento lo que lo sostenía, ni el éxito ministerial, ni la comodidad; él estaba dispuesto a pasar por cárceles, azotes y hambre, porque entendía que una sola alma tiene un valor eterno.

El precio lo dice todo
El valor de algo siempre lo determina el precio que alguien está dispuesto a pagar, y Dios no pagó con oro ni con riquezas humanas, Él entregó a su propio Hijo; la sangre de Cristo es la tasación más exacta que existe del valor de un alma. Cuando eso de verdad entra al corazón, dejas de ver personas y empiezas a ver destinos con propósito. Tal vez el mundo vea un adicto, un indigente, alguien sin esperanza, pero Dios ve un hijo al que desea rescatar. Si el cielo entregó lo más valioso para salvar una sola alma, ¿cómo podríamos nosotros considerarla algo de poca importancia?
El enemigo no siempre detiene a la iglesia a veces simplemente la distrae
Hoy es posible llenar agendas sin llenar el cielo. Podemos invertir tiempo en proyectos, reuniones y metas, mientras las almas siguen caminando sin Cristo. Una iglesia desenfocada puede tener movimiento, actividad, incluso crecimiento numérico y aun así perder su pasión. En el primer siglo, los creyentes no vivían para preservar su comodidad, sabían que podían perder sus bienes, su libertad, incluso su vida y nada era más importante que predicar el evangelio. La prioridad de la iglesia nunca fue construir un reino terrenal, fue siempre extender el Reino de Dios, y eso no ha cambiado, solo nos hemos distraído.
Cuando el corazón de Dios vuelve a ser nuestro corazón
El avivamiento verdadero no comienza cuando los templos se llenan, comienza cuando el corazón de la iglesia vuelve a quebrantarse por los perdidos. Cada vez que una persona se arrepiente, el cielo celebra. Eso nos dice con claridad qué es lo que más alegra al Padre. Necesito hacerte una pregunta directa: ¿te emociona más recibir una bendición personal o ver una vida rendida a los pies de Cristo? Cuando entendemos el valor que Dios le da a una sola alma, el evangelismo deja de ser un ministerio reservado para algunos y se convierte en la misión de todo discípulo. Las oraciones cambian, las prioridades cambian, la manera de servir cambia, porque el amor por las almas deja de ser un programa y se convierte en nuestra prioridad.
Amado lector: Jesús no vino a fundar una religión, vino a buscar y salvar lo que se había perdido, y ese sigue siendo el propósito de la iglesia hoy. Todo lo demás es importante, pero nada puede ocupar ese lugar; que podamos decir como Pablo que estamos dispuestos a invertir nuestro tiempo, nuestras fuerzas y nuestros sacrificios para que otros conozcan a Cristo. El éxito del Reino no se mide por lo que acumulamos, sino por las vidas transformadas por el poder del evangelio. Amen.
Lucas 19:10 RVR1960|Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
¿Hay alguien en tu vida que todavía no conoce a Cristo? Comparte este mensaje puede ser el primer paso para que esa alma encuentre al que la está buscando.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960