Génesis 26:8-9 RVR1960|8 Sucedió que después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer. 9 Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer. ¿Cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella.
Isaac había obedecido a Dios permaneciendo en Gerar cuando la hambruna golpeaba la tierra. Mientras otros buscaban seguridad en Egipto, él decidió quedarse donde Dios le había dicho que permaneciera. Sin embargo, aunque estaba en el lugar correcto, todavía había un asunto que necesitaba ser tratado en su corazón, y era el temor, Isaac había ocultado la verdad acerca de Rebeca.

Ella era su esposa, pero él la presentaba como su hermana para protegerse; a simple vista parecía una decisión pequeña, pero revelaba una lucha interna que aún no había sido rendida completamente a Dios. La Biblia relata que después de muchos días la verdad salió a la luz, y entonces vemos a Isaac continuar su camino y, poco después, la Escritura registra una cosecha extraordinaria en medio de una temporada de hambre; recordándonos de esta manera que Dios no solo está interesado en llevarnos al lugar correcto; sino que también quiere formar nuestro carácter para administrar correctamente las bendiciones que desea entregarnos.
Notemos esto:
I- La obediencia nos posiciona, pero la integridad nos fortalece. Isaac hizo bien en obedecer la voz de Dios y permanecer en la tierra que Él le había señalado. Sin embargo, la obediencia externa debía ir acompañada de una confianza más profunda en el Señor. Muchas veces ocurre lo mismo con nosotros; podemos estar donde Dios quiere que estemos, servirle con fidelidad y caminar en sus propósitos, pero aún conservar áreas donde el temor, la inseguridad o la autosuficiencia siguen gobernando algunas decisiones. Debes entender que Dios no desea únicamente acciones correctas; también desea un corazón completamente rendido a Él.
Salmo 51:6 RVR1960|He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
La bendición de Dios no solo consiste en llegar al lugar correcto, sino en convertirnos en la persona que Él quiere que seamos.
II- El temor puede llevarnos a tomar decisiones que comprometen nuestra confianza en Dios. Cuando Abimelec confrontó a Isaac, este reconoció la razón de su conducta. Dice Génesis 26:9 Porque dije: Quizá moriré por causa de ella…. Detrás de aquella media verdad había miedo; porque el temor tiene la capacidad de hacer que olvidemos temporalmente las promesas de Dios, empujándonos a protegernos con nuestras propias estrategias y a confiar más en nuestros recursos que en la fidelidad del Señor. Por eso la Biblia repite constantemente: No temas; y cuando permitimos que Dios trate nuestras áreas de temor, comenzaremos a experimentar una libertad que ninguna estrategia humana puede producir.
Isaías 41:10 RVR1960|No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
III- Dios bendice a quienes caminan en la luz. Después de que la situación fue expuesta, Isaac siguió adelante, sin resistencias ni justificaciones. La verdad ocupó el lugar que debía ocupar. Poco después la Escritura declara en Génesis 26:12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. La cosecha no fue producto de las circunstancias, porque la hambruna continuaba; fue el resultado de la bendición de Dios sobre una vida que decidió permanecer en obediencia y reconocer su temor ante las cosas que tenía ocultas.
Muchas veces buscamos crecimiento, puertas abiertas y nuevas oportunidades, mientras Dios está trabajando primero en nuestro interior. Porque antes de confiar grandes bendiciones a una persona, el Señor suele formar su carácter. Hay temporadas donde una conversación pendiente, una actitud que necesita corregirse, una herida que debe sanar o un temor que debe rendirse pueden convertirse en el punto de partida de algo nuevo que Dios quiere hacer.
Amado lector, la historia de Isaac nos recuerda que no basta con estar donde Dios nos llamó; también debemos permitir que Él transforme nuestro corazón. La obediencia lo mantuvo en la tierra de la promesa, pero la obra de Dios en su interior lo preparó para una temporada de fructificación. Quizás hoy el Señor te está mostrando áreas que necesitan ser entregadas completamente a Él, y no lo hace para condenarte, sino para prepararte para lo que viene. Dios no solo quiere darte una cosecha; quiere que tengas la madurez necesaria para sostenerla.
Proverbios 28:13 RVR1960|El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960