Génesis 18:14 RVR1960|¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.
Hay temporadas donde las promesas de Dios parecen tardar tanto que el corazón comienza a cansarse. Abraham y Sara conocían la voz de Dios, pero también conocían el dolor de esperar durante años sin ver cumplimiento. Cada mes parecía alejar más la posibilidad humana de tener un hijo. Cuando Dios anunció nuevamente que Sara daría a luz, ella se rió, pero no fue una risa de alegría, sino una reacción espontánea nacida del cansancio y la incredulidad; sin embargo, Dios no canceló su promesa por causa de la duda humana, sino que aquello que comenzó con una risa amarga terminó convertidose en un testimonio de victoria. Isaac, cuyo nombre significa risa, se convirtió en la evidencia de que Dios puede transformar la larga espera en gozo y la vergüenza en celebración.

Notemos esto:
I- La promesa puede tardar, pero Dios nunca llega tarde. El mayor peso para Abraham y Sara no era solamente la esterilidad, sino esperar una promesa durante años sin verla cumplirse. La demora confronta la fe y muchas veces hace pensar que Dios olvidó lo que habló. Pero Dios no depende de las capacidades humanas para cumplir sus promesas. Precisamente esperó que las fuerzas naturales terminaran para que el milagro revelara completamente su poder. Sara miraba su limitación; Dios miraba Su Omnipotencia. Por eso preguntó: ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? La demora no significa abandono, porque aun en el silencio, Dios sigue obrando y preparando el tiempo correcto para el cumplimiento de sus promesas.
II- Dios transforma la incredulidad en testimonio. La risa de Sara nació de la frustración, pero Dios convirtió aquella risa en una señal de victoria. Isaac fue la respuesta viva de que el cielo nunca falla. Cada vez que Sara llamaba a su hijo, recordaba que Dios había tenido la última palabra, porque donde antes había dolor y silencio, ahora había vida y alegría. Así obra Dios con quienes esperan en Él. Hay lágrimas que luego se convierten en celebración y oraciones que un día regresan llenas de respuesta. Muchas veces el Señor permite procesos largos para que, cuando llegue el milagro, nadie pueda atribuirlo a la fuerza humana, sino únicamente a su poder.
III- El cumplimiento transforma la promesa en evidencia. Mientras Isaac no había nacido, Abraham y Sara tenían una palabra; pero cuando el milagro llegó, tuvieron una evidencia. Isaac representaba mucho más que un hijo; representaba restauración, honra y victoria sobre lo imposible. Aquello que parecía muerto volvió a vivir porque cuando Dios decide actuar, ni el tiempo ni las limitaciones humanas pueden detenerlo. Quizás hoy hay promesas que todavía parecen lejanas. Tal vez la espera ha sido tan larga que el corazón comenzó a perder fuerzas. Pero el mismo Dios que visitó la tienda de Abraham sigue visitando corazones cansados para recordarles que sus promesas no caducan.
Amado lector, la historia de Abraham y Sara demuestra que la fidelidad de Dios es más grande que los momentos de duda del hombre. Lo que parecía imposible terminó convirtiéndose en una manifestación gloriosa del poder de Dios. Donde había esterilidad, lágrimas y vergüenza, Dios puso honra y risa de victoria. Tu espera no será en vano. El Dios que prometió sigue siendo fiel, y llegará el día donde tú también podrás mirar atrás y reconocer que valió la pena confiar en Él. Amen.
Génesis 21:6 RVR1960| Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960