1 Reyes 17:12 RVR1960|Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
Hay momentos donde el desánimo golpea tan fuerte el corazón, que la persona deja de esperar un milagro. Así estaba aquella viuda de Sarepta. La crisis era tan grande, la escasez tan profunda y el dolor tan constante, que ya había aceptado la derrota antes de que llegara el final. Ella no estaba recogiendo leña para cocinar para un día más, sino que recogía leña para preparar lo último que tenía y esperar la muerte junto a su hijo. La verdad que solo pensar esto, nos parte el corazón, porque una madre sin fuerzas, sin recursos, sin esperanza y sin ninguna expectativa de un mañana mejor, por causa de que ya se había hecho la idea de que ella sería una familia más de las que iba a morir por causa de la crisis.

El desánimo hace eso, te roba la visión, apaga tu fe y convence al corazón de que ya no vale la pena seguir luchando. El enemigo quiere llevar a las personas a pensar que el problema será eterno, que Dios se olvidó de ellos y que no hay salida. Pero Dios llegó a la vida de aquella mujer justo cuando ella había perdido las fuerzas, asi cómo también quiere llegar a la tuya, para que sepas que en Él está la esperanza para cambiar tu situación, y que en medio de la crisis Él proveerá y te inundar de Su paz, para que podamos cambiar confiadamente en Él.
Notemos esto, el Señor envió al profeta Elías con una palabra que parecía imposible: No tengas temor.
Dios sabía la condición emocional de aquella mujer, porque antes de hablar de provisión y de milagro, habló al miedo, para romper lo que estaba arraigado en el corazón.
1 Reyes 17:13 RVR1960|Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.
Porque muchas veces el problema más grande no es la escasez externa, sino el desánimo interno. Pero lo maravilloso de esta palabra es que la viuda decidió obedecer aun cuando no entendía cómo sobreviviría, y cuando puso en las manos de Dios lo poco que tenía, el cielo comenzó a sostenerla sobrenaturalmente, porque la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó Dios no llegó tarde, ni mucho menos la abandonó, y tampoco te abandonara a ti. Aunque hoy sientas que tus fuerzas se terminaron, que tus sueños se apagaron o que la situación es demasiado pesada, recuerda esto: Dios todavía sigue haciendo milagros con lo poco que queda en tus manos. Y aunque el desánimo grite fuerte que: Ya no hay esperanza, Dios te dice a gran voz: Todavía no he terminado contigo.
1 Reyes 17:16 RVR1960|Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
Amado lector, no permitas que una temporada difícil te haga pensar que tu historia terminó. Dios puede transformar el lugar de escasez y escasez en un lugar de provisión, para testimonio de Su nombre. No te levantes hoy pensando en las puertas que se han cerrado, ni en todos los no que solo has escuchado; levántate creyendo que Dios lo hará, que irrumpirá de manera sobrenatural en este día, para manifestar Su poder. Su provisión no será por un momento, sino que será constante.
Oremos juntos, Padre Celestial, hoy pongo delante de ti todo desánimo, toda carga y todo pensamiento de derrota. Ayúdame a no rendirme en medio de la prueba. Fortalece mi fe, porque mis fuerzas se debiliten y enséñame a confiar aun cuando no vea salida. Así como sostuviste a la viuda de Sarepta, sostén también mi vida y mi casa. En el nombre de Jesús, amén.
Salmos 37:25 RVR1960|Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960