La palabra de Dios te sacará del desierto

Josué 3:5 RVR1960|Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.

Muchas veces el desierto no se mantiene por falta de poder de Dios, sino por las palabras que hablamos diariamente. Israel salió de Egipto en una noche, pero pasó cuarenta años en el desierto porque seguía hablando como esclavo. Dios les hacía milagros, pero ellos seguían declarando miedo, derrota, queja, y las palabras en el mundo espiritual tienen poder. 

Lo que una persona habla constantemente termina formando el ambiente donde vive. Hay palabras que levantan la fe, y otras que secan el corazón. Muchas veces pedimos un milagro, pero después destruimos nuestra propia fe con lo que confesamos. Jesús enseñó que de la abundancia del corazón habla la boca. Por eso, cuando el corazón está lleno de fe, la boca comienza a declarar vida aun en medio de la crisis, porque la salida del desierto comienza cuando cambiamos nuestro vocabulario de derrota, por el de fe.

Notemos esto:
I- Las palabras de incredulidad prolongan el desierto. Cuando los espías regresaron de Canaán, diez de ellos comenzaron a hablar derrota. Dijeron que los gigantes eran demasiado grandes y que ellos eran pequeños delante de ellos; pero el problema no fueron los gigantes, sino las palabras que soltaron. Hay personas que diariamente profetizan fracaso sobre sí mismas: Nunca voy a salir de esto, nada cambiara, siempre estaré igual. Sin darse cuenta, alimentan el desierto con sus propias palabras. La incredulidad y el miedo tiene frases repetitivas de destrucción, por eso debemos cuidar lo que hablamos cuando estamos cansados o heridos. Debemos comprender que el enemigo muchas veces no necesita destruir a alguien de golpe; solo necesita hacer que hable derrota continuamente hasta apagar su fe.

II- Las palabras de fe abren caminos. Mientras otros hablaban de temor, Josué y Caleb hablaron fe. Ellos también vieron gigantes, pero decidieron creer más en la palabra de Dios que en lo que sus ojos veían. La fe no ignora el problema; sino que la fe declara que Dios es mayor que el problema. David venció a Goliat primero con sus palabras y después con la piedra; porque antes de la victoria visible, ya había una declaración de fe en su boca. Hay momentos donde todo parece seco, pero una persona llena del Espíritu comienza a hablar vida aun antes de verla, porque Dios honra una boca que se niega a rendirse y que sigue creyendo aún en medio del desierto. Y tú has decidido mantener tu fe en el desierto.

III- Una palabra correcta puede cambiar tu temporada. La mujer del flujo de sangre cambió cuando oyó hablar de Jesús. Esa palabra entró en su corazón y transformó su manera de pensar. Después comenzó a decir: Si tan solo toco su manto, seré sana. El enemigo trabaja primero en el oído para después controlar la boca, y así hizo con Eva en el huerto; porque una voz equivocada produce pensamientos equivocados y después decisiones equivocadas, por eso debemos cuidar qué escuchamos y qué repetimos. 

Amado lector: Cuando una persona se llena de la Palabra de Dios, comienza a hablar diferente. Ya no habla como derrotado, sino como alguien que sabe que Él todavía tiene el control. Dios no solamente quiere cambiar tus circunstancias; quiere transformar tus palabras. Porque cuando cambia tu lenguaje, cambia tu manera de pensar y también cambia tu dirección espiritual. Tal vez has hablado de derrota por mucho tiempo sobre tu vida, tu familia, tu ministerio o sobre lo que te rodea. Pero hoy Dios puede restaurar tu boca para que vuelvas a hablar vida. No sigas alimentando el desierto con palabras negativas. Aunque todavía no veas el milagro, comienza a declarar lo que Dios ha prometido, porque hay palabras que prolongan el proceso, pero otras que activan la fe. Lo que hablas hoy puede marcar el rumbo de mañana. Que desde hoy tu boca deje de ser un eco del miedo y se convierta en una voz profética de fe, porque Dios todavía tiene poder para abrir caminos donde parece que no los hay. Amen. 

Proverbios 18:21 RVR1960|La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.

Con amor,
Fabio R.  Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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