Romanos 10:11 RVR1960|Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
La vergüenza es de las cadenas más pesadas que el enemigo le pone a una persona. Es esa voz que te susurra que tu pasado te descalifica, que tus caídas te delatan y que Dios debe estar mirando hacia otro lado. Pero el Espíritu Santo, por boca del apóstol Pablo, pronuncia una sentencia que rompe esa cadena desde la raíz, y es quien cree en Cristo no será avergonzado. Él no promete que no vas a tropezar nunca, sino que promete que la fe en Jesús tiene poder para cambiar el veredicto sobre tu vida. Hoy el cielo quiere levantarte, por el poder de la sangre del Cordero.

Todo aquel, no sera avergonzado
Fíjate con qué amplitud empieza la promesa. No dice el que lo merezca, ni el que lleve muchos años en la iglesia, ni el que haya vivido sin tropiezos; dice todo aquel. Unos versículos más adelante, Pablo lo confirma: No hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. Dios no hace acepción de personas, y Su riqueza no se agota cuando llegan muchos.
Hay hombres que sienten que ya agotaron la paciencia del cielo, hay mujeres que creen que su historia es demasiado oscura para la luz de Jesus. Escúchame bien: la puerta que Dios abrió en la cruz no tiene letrero de exclusión; el que está lejos y el que está cerca, el que ya cayó y el que apenas empieza, todos son llamados por el mismo Señor, porque donde los hombres cierran, Dios deja una puerta abierta.
En él: tu fe tiene que apuntar a Alguien
La promesa descansa en el que cree en Él, y no en cualquier cosa, porque la fe que salva no se apoya en tus fuerzas, en tus méritos ni en lo que prometiste hacer, se apoya en una Persona. Dice la Palabra: Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Fíjate que la fe nace en el corazón, pero no se queda callada, porque lo que de verdad se cree termina saliendo por la boca.
Y fíjate también en qué se cree que Dios levantó a Jesús de entre los muertos. Tu confianza descansa en un Rey que vive, y un maestro muerto no te sostendría; quien descansa en Él descansa en Alguien que ya venció el pecado, la muerte y el infierno. Cuando tu fe apunta ahí, ninguna tormenta la desvía, porque Aquel en quien confías no cambia.
No será avergonzado: mira hacia donde está la luz
Aquí está el fruto precioso de la promesa; David lo vio hace mucho, los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. La vergüenza te hace mirar el suelo; te encorva, te esconde, te hace evitar las miradas. Pero cuando levantas los ojos hacia Cristo, tu rostro se alumbra, y la culpa debe huir de tu vida, y no es que cambie tu pasado, sino que cambió hacia dónde miras.
Jesús vino a buscar a los que se esconden, a cubrir lo que los avergonzaba y a vestirlos de justicia. El que antes agachaba la cabeza ahora puede levantarla, por lo que Cristo hizo por él. La Palabra dice que no será avergonzado; no dice por un tiempo. Su honra ya no depende de los ojos de los hombres, depende de la fidelidad de Aquel en quien creyó. Y si Dios mismo te declara libre de vergüenza, ninguna acusación tiene autoridad para volver a ponerte la cabeza en el suelo.
Amado lector, el Señor no te llamó para que vivas escondido, te llamó para que camines con el rostro alumbrado. Hoy puedes creer con el corazón, confesar con la boca y recibir lo que la Escritura promete; entrégale tu pasado, tu temor y tu historia, y levanta la mirada hacia el Dios que no se avergüenza de llamarte su hijo. Declaro sobre ti que la vergüenza ya no tiene derecho sobre tu vida, porque Cristo la llevó a la cruz y la dejó allí. Amen.
Romanos 5:5 RVR1960|y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
¿Todavía caminas con la cabeza baja por algo que Cristo ya cargó? Hoy es el día para levantar la mirada. Comparte esta palabra con alguien que necesita saber que en Él nadie queda avergonzado.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960