La palabra que te sostiene en la crisis

Génesis 26:2 RVR1960|Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.

Cuando la crisis toca la puerta de alguien, tiene una voz muy fuerte y todo a su alrededor grita que huyas, que busques otra salida, que bajes a Egipto, donde todo parece estar mejor, que allí hay pan seguro, y eso fue exactamente lo que enfrentó Isaac. La Escritura dice que hubo hambre en la tierra, y él ya estaba de camino, con el rumbo puesto hacia el lugar de la provisión. Pero en medio de esa decisión, el cielo interrumpió su camino, y Jehová le habló; y esa palabra, recibida en el momento más escaso de su vida, se convirtió en el punto de quiebre de toda su historia. Lo que recibes de Dios en tiempos de crisis es más poderoso que la crisis misma, y esa palabra que te irrumpe en tus malas decisiones, es la misma que te hará prosperar donde otros se secan.

Dios habla más claro cuando todo lo demás se queda en silencio
Isaac no recibió esta palabra en un tiempo de abundancia, sino que la recibió en plena hambre, justo cuando su corazón estaba dividido entre lo que veía y lo que Dios ya le había prometido. El Señor no esperó a que pasara la crisis para hablarle, se le apareció exactamente en ese cruce de caminos. Así es Dios, se revela en los desiertos, visita a Sus hijos en el valle, y pronuncia Su voz con más claridad cuando todo lo demás guarda silencio.

Quizás hoy estás en una temporada donde los recursos disminuyen, donde las puertas se cierran, donde todas las voces te empujan a salir corriendo; pero no descuides tu oído, porque la voz que necesitas no va a venir del mercado ni de la preocupación; va a venir del trono. La crisis nunca fue el final de la dirección de Dios, sino el escenario que Él prefiere para pronunciar las palabras que cambiará tu destino.

Quedarte donde Dios te dijo, cuando toda lógica te dice que huyas
La Escritura relata la respuesta de Isaac con una sencillez poderosa: Habitó, pues, Isaac en Gerar. No hubo cuestionamiento, ni negociación, ni mucho menos hizo un plan alternativo; Él recibió la palabra, y se quedó. Esa decisión fue la más difícil y, al mismo tiempo, la más fructífera de toda su vida, porque quedarse en tiempo de hambre contradice toda lógica humana, y no solo debía creerle a Dios, sino también vencer las voces que se levantaban en su camino para decirle que se había equivocado.

Fíjate en lo que sostuvo esa decisión: Habita en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré… y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. La palabra que Isaac recibió no venía sola. Venía acompañada de una presencia, de una bendición, de una promesa; él no se quedó con una simple instrucción, se quedó con el Dios que la había pronunciado.  Hay lugares donde Dios te ha plantado, y la tentación de toda crisis es arrancarte de ahí antes de tiempo; pero cuando obedeces la palabra que ya recibiste y te quedas donde Él te dijo, dejas de estar atrapado en la escasez y empiezas a estar parado sobre la promesa.

La misma palabra que lo detuvo, habilitó la tierra para dar fruto
Aquí está el milagro de esta historia, Isaac no solo se quedó, sembró en medio del hambre; y la Escritura declara: Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. Una tierra bajo hambruna produjo cien veces más de lo sembrado, en el mismo año de la crisis. La tierra no cambió por sí sola, lo que cambió fue la palabra que se liberó sobre ella.

Cuando Dios te habla y tú obedeces, esa palabra viaja más allá de tu persona y alcanza tu terreno, tu casa, tu trabajo, tu descendencia. La misma voz que le dijo a Isaac que se quedara fue la voz que habilitó el suelo para producir. No fue la economía, ni la estación del año, tampoco fue ninguna estrategia humana, fue la palabra recibida, creída y obedecida, eso fue lo que lo hizo prosperar en medio de la crisis, no después de ella.

Amado lector, quizás hoy tienes delante una decisión entre bajar a Egipto, o quedarte en la tierra de la promesa. Escucha la voz de Jehová, que no cambia ni se debilita con las temporadas; quédate donde Él te dijo. Siembra donde Él te plantó, y espera la cosecha que solamente Él te puede dar, porque lo que Dios habla en tu crisis, Dios mismo lo respalda con Su poder. Amen. 

Génesis 26:12 RVR1960|Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.

¿Estás frente a la decisión de huir de tu crisis o quedarte donde Dios te dijo? La misma palabra que te sostiene hoy es la que habilitará tu cosecha. Comparte esta palabra con alguien que también necesita escuchar la voz de Dios en medio de su escasez.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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