No entres a esta guerra desarmado

Marcos 4:15 RVR1960|Y estos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.

Cada vez que Dios te habla, algo se activa del otro lado. No es casualidad, ni exageración espiritual, es una guerra para destruir lo que Dios te ha dado. El enemigo no discute contigo si la palabra que recibiste es cierta. Sabe perfectamente que lo es, y por eso mismo se mueve con una urgencia que debería alertarte. Fíjate en las dos palabras que usa Marcos, y es en seguida. No hay tregua, no hay margen de días para que tú decidas con calma qué hacer con lo que Dios te dijo, porque el ataque llega mientras la tinta todavía está fresca.

El enemigo no discute la Palabra, te la quita
Nota que el texto no dice que Satanás contradice la palabra, ni que intenta convencerte de que es mentira, sino que dice que la quita. Es un robo silencioso, no una confrontación abierta, sino que entra disfrazado de cansancio, de una llamada inoportuna, de una preocupación que de repente parece urgentísima, de un pensamiento que se cuela justo cuando ibas a escribir esa promesa en tu cuaderno.

Y esa es la táctica, no pelear contigo de frente, sino robarte antes de que te des cuenta de que perdiste algo. Muchos creyentes viven como si la Palabra que Dios les dio fuera una posesión segura, guardada para siempre solo por haberla escuchado una vez, y no lo es. Es una semilla, y las semillas se pueden perder en el mismo instante en que caen a la tierra si nadie las cuida.

No puedes pelear una guerra que no sabes que existe
Aquí está el verdadero peligro, y es que la mayoría de las pérdidas espirituales no ocurren porque alguien decidió abandonar a Dios; ocurren porque nadie les dijo que estaban en guerra. Vas a la iglesia, recibes una palabra que te marca, y regresas a tu semana sin ninguna estrategia de defensa, pensando que la emoción del momento va a bastar para sostenerla.

Pablo no dejó esto a la casualidad cuando escribió a los Efesios: Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Poneos toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Fíjate que no dice para que ataquéis al diablo primero. Dice estar firmes, la palabra ya está sembrada en ti; tu trabajo no es crear el poder, es no dejar que te lo arrebaten.

La armadura no es simbólica, es funcional
La armadura de Dios no es un adorno poético; cada pieza tiene un propósito exacto contra este tipo de robo. El cinturón de la verdad te mantiene firme cuando el enemigo intenta hacerte dudar de lo que Dios ya te dijo. El escudo de la fe apaga los dardos de duda que llegan justo después de una palabra fuerte, y la espada del Espíritu, es la Palabra misma, no es solo lo que recibes, también es lo que usas para defender lo que ya recibiste; no te quedes pasivo esperando que la semilla se defienda sola.

Ponerte esa armadura, en términos prácticos, significa algo tan sencillo como escribir la palabra que Dios te dio apenas la escuches, repetirla en voz alta cuando la duda llegue, y hablarla con alguien de confianza antes de que termine el día. El enemigo cuenta con tu pasividad, pero tu vigilancia es exactamente lo que rompe su estrategia.

Amado lector, no estás simplemente recibiendo información espiritual cuando Dios te habla, estás recibiendo un objetivo de guerra. El enemigo no descansará en su intento de quitarte lo que acabas de recibir, pero tú tampoco tienes que quedarte de brazos cruzados. Vístete con lo que Dios ya te dio para pelear, y no le entregues terreno a quien solo sabe robar en silencio. Amen. 

Santiago 4:7 RVR1960|Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

¿Sientes que algo que Dios te habló se te ha estado escapando de las manos? No es debilidad tuya, es una guerra real. Vístete de Su armadura y no lo sueltes. Comparte esta palabra con alguien que también necesita defender lo que Dios sembró en su corazón.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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