Jueces 6:12 RVR1960|Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.
Gedeón estaba escondido. Trillaba trigo en un lagar, no en la era donde normalmente se trillaba, precisamente para esconderse de los madianitas que saqueaban cada cosecha de Israel. No había nada heroico en esa escena, era un hombre asustado, haciendo su trabajo a escondidas, sobreviviendo como podía bajo la opresión de un enemigo que llevaba años destruyendo a su pueblo. Y en ese momento exacto, mientras se escondía con miedo, un ángel se le apareció y le dijo algo que debió sonarle casi como una burla: Varón esforzado y valiente.

¿Te das cuenta de lo que Dios estaba haciendo? No lo llamó por lo que Gedeón era en ese instante, un hombre atemorizado, escondido, dudando de todo, lo llamó por lo que Dios ya veía que se convertiría. Dios no describe siempre tu situación presente cuando te habla. A veces describe tu destino, y te llama por ese nombre antes de que tú mismo puedas verlo.
Tu miedo actual no cancela lo que Dios ya declaró sobre ti
Gedeón, apenas escuchó esas palabras, respondió con una lista de razones por las que no podía ser esa persona: Mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre; no discutió la promesa con fe, la discutió con excusas. Y sin embargo, Dios no retiró el llamado. No le dijo que tienes razón, busco a alguien más, sino que le respondió: Ve con esta tu fuerza… ¿no te envío yo? (Leer Jueces 6:14)
Esto debería sacudirte hoy si te has estado escondiendo detrás de tus propias excusas: tu miedo, tu sensación de insuficiencia, tu historia familiar, tu pasado, nada de eso cancela lo que Dios ya declaró sobre ti. Dios conocía perfectamente quién era Gedeón cuando lo llamó valiente, no se equivocó de persona, y tampoco se equivocó contigo.
Dios reduce tu ejército, no tu llamado
Lo que sigue en la historia es todavía más sorprendente. Gedeón reunió un ejército de treinta y dos mil hombres para enfrentar a los madianitas, y Dios le dijo algo que ningún general humano diría jamás: El pueblo que está contigo es mucho… no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Dios redujo ese ejército, paso a paso, hasta dejarlo en trescientos hombres.
¿Por qué haría Dios algo así justo antes de la batalla más importante de la vida de Gedeón? Porque quería que quedara absolutamente claro que la victoria no vendría de la fuerza humana, sino de Su mano, y esto tiene una aplicación directa para ti: si sientes que tus recursos, tu gente, tus fuerzas, se han reducido justo cuando más los necesitas, no asumas automáticamente que Dios te abandonó; puede que esté reduciendo lo visible, precisamente para que lo que venga después no tenga ninguna duda de a quién le pertenece la victoria.
La victoria llegó sin una sola espada de Israel
Trescientos hombres, con trompetas y cántaros con antorchas escondidas adentro, esa fue la estrategia de guerra que Dios le dio a Gedeón. Cuando rompieron los cántaros y gritaron en medio de la noche, el campamento madianita entró en pánico y empezó a pelear entre ellos mismos. Israel ganó la batalla sin que su ejército disparara una sola flecha, lo que parecía una estrategia absurda, Dios la usó para que la victoria fuera innegablemente Suya.
Amado lector, puede que hoy te sientas como Gedeón en el lagar: escondido, con miedo, convencido de que no tienes lo que se necesita para lo que Dios te está llamando a hacer. Pero Dios no te ve como te ves tú, te llama por lo que ya decidió hacer contigo, no por lo que hoy alcanzas a ver en el espejo; no necesitas sentirte valiente para que Dios te llame valiente, solo necesitas dar el primer paso de obediencia, aunque sea temblando, y dejar que Él haga el resto.
2 Timoteo 1:7 RVR1960|Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
¿Te has estado escondiendo, convencido de que no tienes lo necesario para tu llamado? Dios ya te llamó por lo que vas a ser, no por lo que pareces hoy. Comparte esta palabra con alguien que también necesita salir del escondite y creer lo que Dios ya declaró sobre su vida.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960