1 Reyes 19:11-12 NTV|11 El Señor le dijo: —Sal y ponte de pie delante de mí, en la montaña. Mientras Elías estaba de pie allí, el Señor pasó, y un viento fuerte e impetuoso azotó la montaña. La ráfaga fue tan tremenda que las rocas se aflojaron, pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto. 12 Pasado el terremoto hubo un incendio, pero el Señor no estaba en el incendio. Y después del incendio hubo un suave susurro.
Elías llegó a Horeb después de cuarenta días de camino, fortalecido por la comida y el descanso que Dios le había dado. Pero algo seguía sin resolverse por dentro. Se metió en una cueva otra vez escondiéndose, otra vez huyendo, esta vez no de Jezabel, sino de sí mismo y de lo que sentía; y ahí, en ese escondite, Dios le hizo una pregunta que parece simple pero que impacta: ¿Qué haces aquí, Elías?

Dios ya sabía la respuesta; no preguntó para informarse, lo preguntó para que Elías se escuchara a sí mismo diciendo en voz alta lo que llevaba cargando por dentro. Y Elías respondió con una queja que revelaba el verdadero peso de su corazón: He sido muy celoso por Jehová… y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
A veces Dios te deja hablar antes de responderte
Fíjate en algo importante: Dios no interrumpió a Elías. No lo corrigió de inmediato, sino lo dejó desahogarse completamente, con toda su exageración incluida porque en realidad, Elías no estaba solo; Dios mismo le revelaría después que había siete mil que nunca habían doblado rodilla ante Baal. Pero en ese momento, la percepción de Elías era real para él, se sentía el único, el abandonado, el que había dado todo y no le quedaba nada. Y este pasaje revela lo honesto que debes ser delante de Dios. No necesitas editar tu queja antes de presentártela, ni necesitas tener la perspectiva correcta antes de hablar con Él; Dios puede sostener tu desahogo completo, tu siento que estoy solo, tu he dado todo y parece que no importa, sin apartarte de Él por los procesos que estás viviendo.
Dios no estaba en lo espectacular, estaba en el susurro
Después de la queja de Elías, Dios le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y entonces vino un viento poderoso que partía montañas; Elías esperaba encontrar a Dios ahí después de todo, había visto fuego caer del cielo semanas antes. Pero el texto dice, con una claridad que sorprende: Jehová no estaba en el viento; después vino un terremoto, tampoco estaba ahí. Después, fuego, y tampoco se encontraba ahí. Y finalmente, después de todo ese despliegue de poder, llegó un silbo apacible y delicado, ahí sí estaba Dios. Piensa en lo que esto significa para ti, muchas veces buscas a Dios en lo dramático, en la señal espectacular, en el milagro visible que confirme que Él está actuando. Pero a veces Dios elige hablarte en el silencio, en lo delicado, en un susurro que sólo puedes escuchar si dejas de esperar el trueno.
Dios responde tu queja con una nueva misión, no con un sermón
Lo más notable de todo este pasaje es lo que Dios hace después de escuchar a Elías por segunda vez repetir la misma queja; no lo regaña, ni le da un discurso sobre la fe; le da instrucciones concretas: ve, unge a Hazael como rey, unge a Jehú, unge a Eliseo como profeta en tu lugar. Dios respondió al agotamiento emocional de Elías con un siguiente paso claro y específico. (Leer en 1 Reyes 19:15-16)
Esto revela la forma cómo Dios trata tu crisis, no siempre necesitas una explicación filosófica de por qué te sientes como te sientes. A veces lo que necesitas es un siguiente paso concreto, una dirección clara que te saque de la cueva y te ponga de nuevo en movimiento, mientras la sanidad emocional completa sigue su propio proceso.
Amado lector, Si hoy te sientes como Elías en la cueva agotado, convencido de que estás solo, preguntándote si todo lo que has dado ha valido la pena; recuerda que Dios no te va a encontrar necesariamente en lo espectacular. Puede que te esté hablando ahora mismo en un susurro que has estado ignorando porque esperabas un trueno. Sal de la cueva, deja que Él te haga la pregunta, y prepárate para recibir el siguiente paso, no solo una explicación. Amen.
1 Pedro 5:10 RVR1960|Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
¿Te has estado escondiendo en tu propia cueva, convencido de que estás solo en tu lucha? Dios quiere hablarte en el susurro, no en el trueno. Comparte esta palabra con alguien que también necesita salir de su escondite hoy.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960| Reina-Valera 1960
NTV|Nueva Traducción Viviente