2 Timoteo 1:7 RVR1960|Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.
El temor tiene una capacidad particular, no solo te advierte de un peligro real, sino que también te convence de peligros que jamás van a ocurrir, robándote decisiones, relaciones y llamados que Dios ya había preparado para ti. Vivimos una época donde el temor se ha normalizado tanto que muchos ni siquiera lo identifican como el verdadero obstáculo detrás de su estancamiento espiritual, sino que simplemente le llaman prudencia, cautela, realismo; por eso Pablo le escribe esto a Timoteo, un joven líder que enfrentaba intimidación por su edad y por la persecución de su época, y le recuerda algo esencial, que el espíritu de temor jamás provino de Dios. Escúchalo bien, todo temor que te paraliza, que te aleja de tu propósito, que te hace dudar de la fidelidad de Dios, tiene un origen distinto al divino, y por lo tanto, puede ser identificado, confrontado y derribado.

El temor se alimenta de lo que nunca sucede
Gran parte de tu temor no nace de lo que realmente está pasando, sino de lo que imaginas que podría pasar. Tu mente ansiosa construye escenarios catastróficos con tal detalle, que terminas viviendo el sufrimiento de una tragedia que, en la mayoría de los casos, jamás llega a materializarse. Eso es agotador, significa que padeces el dolor de un evento sin siquiera haberlo experimentado de verdad, y derribar esta barrera te va a exigir aprender a distinguir entre el peligro real y el peligro imaginado, sometiendo cada pensamiento anticipatorio al filtro de la verdad de Dios, en vez de dejarlo crecer sin cuestionarlo. No toda alarma interna viene del Espíritu Santo y muchas vienen de una mente que aprendió a anticipar el dolor como mecanismo de protección.
El temor y la fe compiten por el mismo terreno
Existe una tensión constante entre el temor y la fe, porque ambos requieren la misma materia prima, tu atención y tu confianza. Cuando alimentas el temor con atención constante, la fe se debilita en la misma proporción, y cuando alimentas la fe con la Palabra y con la confianza en el carácter de Dios, el temor pierde el terreno que había ganado. Esto no te pide que niegues tus circunstancias difíciles, te pide algo más concreto: decidir todos los días hacia dónde diriges tu confianza principal. El temor te habla constantemente de lo que podría salir mal, pero la fe te recuerda constantemente quién sostiene el resultado final. Derribar el temor es en la práctica una decisión diaria de a cuál de las dos voces le das autoridad sobre tus emociones.
Dios no solo quita el temor ocupa su lugar
Fíjate en algo importante: Pablo no le dice a Timoteo simplemente que no temas, sino que le muestra lo que Dios ya le dio en su lugar: poder, amor y dominio propio. Ahí está la clave de cómo Dios trabaja; Él no deja vacíos los espacios que libera, sino que los llena con algo mejor. El poder sustituye tu parálisis, el amor tu desconfianza defensiva y el dominio propio sustituye la reactividad descontrolada que el temor produce. Por eso derribar el temor nunca fue solo cuestión de esforzarte para no sentir miedo; es recibir, activamente, lo que Dios ya te ofrece para llenar ese espacio. Sin esa sustitución, cualquier temor derribado tiende a regresar porque el vacío que dejó necesita ser ocupado por algo permanente.
Amado lector, el temor puede haber gobernado durante años decisiones importantes de tu vida. Pero hoy tienes la oportunidad de reconocer su origen y negarle la autoridad que jamás debió tener; Dios no te llamó a vivir intimidado, Él te llamó a vivir capacitado, amado, y en control de tus propias reacciones; que esta barrera empiece a caer hoy, no por esfuerzo propio, sino por la verdad que Dios ya puso delante de ti. Amen.
Isaías 41:10 RVR1960|No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
¿Qué decisión ha estado gobernada por el temor en tu vida? Hoy es el día para negarle esa autoridad. Comparte esta palabra con alguien que también necesita recordar que Dios no le dio espíritu de cobardía.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960