Defiende tu campo, ¡No retrocedas, defiéndelo! 

2 Samuel 23:11-12 RVR1960|11 Después de este fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos. 12 Él entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.

Mientras otros huían, Sama se quedó; no por un territorio de oro, ni por una tierra extensa, lo que este hombre defendía era un pequeño campo de lentejas. Algo que a simple vista podría parecer insignificante, pero que tenía gran valor espiritual. Y se que este mensaje será de gran bendición para cada hombre y mujer que sienten que han perdido mucho, pero están convencido que aún tienen algo que vale la pena defender.

En ocasiones las personas menosprecian lo que Dios les ha dado, porque no es grande, porque no es lujoso, porque no cuenta con las cifras de más de seis dígitos para sentirlo valioso, pero lo que Dios te ha dado es tuyo. Tu campo no es pequeño para Dios. Ese matrimonio que parece débil, ese hijo rebelde, ese negocio que apenas empieza, esa fe que está tambaleando, todo eso es tu campo de lentejas. ¡No lo sueltes! Lo pequeño en las manos de Dios se convierte en milagro.

Zacarías 4:10 RVR1960|Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra. 

El pasaje dice que el pueblo huyó delante de los filisteos. Y es lo que muchos hacen, cuando vienen las pruebas, no todos permanecen, pero Sama no necesitó una multitud para pelear: necesitaba determinación y la unción de Dios. Cuando estás decidido a no rendirte, aunque te sientas solo, Dios se convierte en tu respaldo, no necesitas de muchos, necesitas estar conectado con el cielo, para que su Divinidad se manifieste aquí en la tierra. 

Romanos 8:31 RVR1960| ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

El enemigo quiere arrebatarte la cosecha, tu paz, tu llamado, tu intimidad con Dios, pero tú debes pelear por lo que te pertenece. Los filisteos siempre aparecerán cuando la tierra está lista para cosechar. No vienen en tiempo de sequía, vienen cuando estás a punto de recoger lo que sembraste con lágrimas. Sama peleó, no por orgullo, sino por herencia. ¡Y ganó! Jehová le dio una gran victoria. La pelea no era solo suya, Dios peleó con él. Cuando tú te paras con fe, el cielo se pone de pie contigo, así que no temas.

Amado lector, ¡No retrocedas, defiéndelo! Y esta palabra es para ti que has pensado soltarlo todo. Para ti que ves que lo tuyo parece pequeño, pero debes recordar que tiene gran valor. Dios te dice hoy: Quédate en tu campo, no huyas, yo pelearé contigo y te daré la victoria, la cosecha está por llegar, pero debes enfrentar al enemigo con espada espiritual, con oración, con fe, con ayuno. Este no es tiempo de huir y esconderse y ver cómo el enemigo cosecha tu pequeño campo, es tiempo de resistir, porque si eres fiel en lo poco, en lo mucho Dios te pondrá. Oremos juntos, Padre Celestial, hoy decido quedarme en el campo que me diste, aunque sea pequeño, sé que es mío, sé que tú estás conmigo. Ayúdame a defender lo que sembré con lágrimas, que no retroceda ante la presión y el ataque del enemigo, sino que pelee con tu fuerza y tu poder. ¡Dame la victoria como a Sama, y que mi vida sea testimonio de tu fidelidad! En el nombre de Jesús. Amén.

Santiago 4:7 RVR1960|Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960|Reina-Valera 1960

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