Dios no te escogió por bueno… te escogió por propósito

Dios nos elige con un propósito eterno y por Su gracia, no por nuestros méritos. Aunque enfrentemos traiciones y pruebas, nuestra identidad está en ser elegidos por Él. Esta elección asegura nuestra victoria, y debemos vivir como quienes han sido llamados, confiando en Su plan y propósito para nuestras vidas.