La diferencia entre escuchar y creer para activar tu fe

Marcos 5:27 RVR1960|cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.

Hay un abismo entre lo que oyes y lo que realmente escuchas. El mundo está lleno de gente que ha oído hablar de Jesús, que conoce sus maravillas, que puede recitar milagros de memoria, que ha asistido a servicios religiosos durante años, pero entre el millón que oye, apenas un puñado realmente escucha con el tipo de oído que cambia una vida.

Esta mujer entró en esa categoría de los pocos. Cuando el texto dice: Cuando oyó hablar de Jesús, no describe un evento auditivo pasivo, describe el momento exacto en que la información se convirtió en revelación, donde un rumor se transformó en fe viva, porque las palabras que llegaron a sus oídos resonaron en la frecuencia exacta que su alma esperaba desesperadamente. El problema hoy no es que te falte acceso a la verdad de Dios; el problema es que confundiste información con transformación.

El oído que despierta almas dormidas
¿Qué hacía diferente el oído de esta mujer? No era estudiante de la ley, ni era religiosa de profesión. Era una mujer atormentada, marginada, cuyo cuerpo había traicionado su dignidad durante doce interminables años. Y aun así, cuando oyó hablar de Jesús, algo en ella reconoció la verdad antes de que su mente pudiera procesarla. El texto griego sugiere que no fue un oír accidental, fue un oír que buscaba, un oír hambriento.

Esto es lo que muchas veces le falta a nuestras congregaciones, que hemos reemplazado el hambre espiritual con la simple asistencia religiosa. Venimos a escuchar sermones con el corazón cerrado, con las expectativas ya establecidas. Pero esta mujer, en cambio, escuchó con oídos de desesperada. Cuando ya no tienes nada que perder, cuando tus años de lucha se han convertido en una pregunta sin respuesta, tu oído se vuelve distinto. Ya no escuchas palabras como información, sino que las escuchas como una invitación.

Entre el oír casual y el oír que cambia destinos
El texto pudo haber dicho simplemente ella supo de Jesús, pero dice que ella oyó hablar. Esa distinción es crucial. Millones de personas han oído hablar de Jesús toda su vida, han crecido en la iglesia, han escuchado predicadores, han leído la Biblia; pero el oír de esta mujer fue radicalmente distinto porque venía acompañado de una desesperación sagrada. Mientras otros oían y se conformaban con la información, ella oyó y su espíritu fue activado.

Pregúntate esto: ¿cuál es la diferencia entre tu oír y el suyo? Tal vez has oído hablar de Jesús cientos de veces. Pero, ¿ha habido un momento donde escuchaste con tanta necesidad desnuda, que el oír se convirtió en acción? Ella no se quedó comentando lo que había oído. Oyó, y en ese mismo instante su cuerpo se movió. Oyó hablar de Jesús de la manera en que los profetas oyen la voz de Dios: no como información, sino como un llamado a la transformación inmediata, es decir al instante. 

La acción confirma el verdadero oír
Lo más revelador del texto es lo que vino inmediatamente después del oír. No dice que ella meditó largamente sobre lo que había escuchado. ¡No! Dice que vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto; por el oír la llevó directamente a la acción. Y esa es la prueba de que su oír fue verdadero, se tradujo en movimiento, en riesgo, en vulnerabilidad.

Piensa en lo que ella tuvo que superar solo para tomar esa decisión. Era legalmente impura, el código de su sociedad le prohibía entrar en multitudes, le prohibía tocar a extraños; y aun así, cuando oyó, todas esas barreras mentales colapsaron en un instante. Porque el verdadero oír va más allá de la información. Penetra las capas más profundas de lo que crees sobre ti mismo. Ella oyó hablar de alguien que sanaba sin discriminar, y en ese momento su identidad como impura fue sacudida por completo.

Amado lector, ¿Qué tipo de oír es el tuyo? ¿Eres de los que escuchan sermones pero mantienen intactas sus creencias sobre lo que consideran imposible en su vida? ¿O eres de los que han oído hablar de Jesús tanto tiempo, que las palabras ya casi no tienen capacidad de transformarte?

El testimonio de esta mujer es una acusación silenciosa contra toda fe que permanece inmóvil. Ella no necesitó un sermón completo ni teología elaborada. Necesitó saber una sola cosa: que había Alguien que podía hacer lo que los hombres no podían. Y cuando lo supo, cada parte de su ser se movió en esa dirección. Es hora de preguntarte: ¿qué estás esperando? ¿A que Jesús venga a tu casa? ¿A que sea respetable acercarte a Él? El verdadero oír siempre es un llamado a vencer tus propias barreras mentales, a atravesar tu propia vergüenza, a tocar aunque temas ser rechazado, a creer aunque te consideren indigno.

Santiago 1:22 RVR1960|Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

¿Has oído hablar de Jesús durante años sin que eso te lleve a moverte? Hoy es el día para dejar que ese oír se convierta en acción. Comparte esta palabra con alguien que también necesita pasar de escuchar a creer.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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