Quédate quieto, Dios está peleando por ti

Éxodo 14:14 RVR1960|Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

Israel estaba atrapado; al frente, el Mar Rojo cerrándoles el paso; atrás, el ejército de Faraón levantando polvo en el horizonte, acercándose con toda su fuerza militar. Era una escena aterradora, no había salida, no había un plan B, ni siquiera una estrategia humana que pudiera resolver esa situación, y en ese momento exacto, cuando todo parecía absolutamente perdido, Moisés le dio al pueblo una instrucción que suena casi imposible de obedecer, y fue: estad quietos.

Piensa en lo contradictorio que es esto, porque cuando el peligro se acerca, tu instinto humano te grita que hagas algo, que corras, que pelees, que negocies, que resuelvas, pero Dios le pide a Su pueblo exactamente lo opuesto, quedarse quieto, mientras Él pelea la batalla que a ellos les parecía imposible de ganar.

No toda batalla que enfrentas te pertenece
Hay guerras que Dios te llama a pelear con oración, con obediencia, con disciplina espiritual; pero hay otras batallas; la enfermedad que no cede, la relación rota que no logras arreglar con tus propias fuerzas, la provisión financiera que no depende de cuánto trabajes, la persecución injusta que no puedes controlar, que nunca fueron diseñadas para que las pelees tú solo. Son batallas que le pertenecen a Dios.

El problema es que muchas veces intentamos pelear batallas que no nos corresponden, agotándonos en estrategias humanas para resolver lo que solo la mano de Dios puede resolver. Y en ese esfuerzo, terminamos exhaustos, ansiosos, sin ver ningún avance real, porque estábamos empujando en una puerta que Dios nunca nos pidió que empujáramos.

Quedarte quieto no es pasividad, es fe en acción
No confundas la instrucción de Dios con inactividad. Israel no se quedó dormido esperando que algo pasara, se mantuvo firme, en fe, mirando hacia adelante, mientras Dios abría un camino en medio del mar que ningún ejército humano jamás habría podido construir. Quedarte quieto delante de una batalla que no te corresponde no significa dejar de orar, dejar de creer, o dejar de caminar en obediencia; significa dejar de intentar resolver con tus propias fuerzas lo que Dios ya prometió resolver con las Suyas.

Esto es especialmente difícil cuando la presión aumenta, cuando te persiguen las deudas, un diagnóstico, una situación familiar, y todo en ti quiere tomar el control. Pero justo ahí es donde se prueba tu confianza: ¿vas a seguir insistiendo en pelear con tus propias armas, o vas a confiar en que Aquel que abrió el mar puede abrir también tu camino?

Lo que parecía el final se convirtió en el milagro más recordado
El Mar Rojo no se abrió porque Israel encontró la estrategia correcta. Se abrió porque Dios peleó una batalla que ellos nunca hubieran podido ganar solos. Y ese momento, lo que parecía el final absoluto de Israel, atrapados entre el mar y el ejército, se convirtió en uno de los milagros más recordados de toda la Escritura, un testimonio que se sigue contando miles de años después.

Eso mismo puede pasar con la batalla que hoy sientes que te tiene acorralado; lo que parece tu final puede convertirse, en las manos de Dios, en el testimonio que después contarás con más fuerza que cualquier otro momento de tu vida, precisamente porque ahí fue donde dejaste de pelear con tus fuerzas y empezaste a confiar en las Suyas.

Amado lector, Si hoy sientes que estás atrapado con el mar delante y el ejército detrás, sin ninguna salida visible  recuerda que Dios no te está pidiendo que resuelvas lo imposible; te está pidiendo que confíes lo suficiente como para quedarte quieto, mientras Él hace lo que solo Él puede hacer. La batalla es de Dios, tu parte es confiar. Amen.

Deuteronomio 31:8 RVR1960| Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.

¿Has estado agotándote intentando pelear una batalla que nunca te correspondió a ti? Hoy es el día para quedarte quieto y dejar que Dios pelee por ti. Comparte esta palabra con alguien que también necesita descansar en medio de su batalla.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960| Reina-Valera 1960

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