Restaurando una autoestima conforme a Dios

Salmos 139:14 RVR1960|Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.

Vivimos en una cultura que convirtió la autoestima en un péndulo extremo. Por un lado, promueve una exaltación propia desconectada de la verdad, y por el otro, mantiene a muchos atrapados en una devaluación constante de sí mismos, disfrazada erróneamente de humildad espiritual; ninguno de los dos extremos refleja lo que la Escritura enseña sobre tu valor delante de Dios. 

Una autoestima conforme a Dios no se construye sobre logros, comparaciones, o aprobación externa, se construye sobre una revelación: fuiste formado intencionalmente por un Creador que no produce obras mediocres ni accidentales. El salmista no dice esto como un halago hacia sí mismo, lo dice como una declaración teológica: si Dios te formó, y Dios no se equivoca, entonces tu valor no está sujeto a debate.

Tu autoestima colapsa si nace de la fuente equivocada
Cuando basas tu valor en el rendimiento, la apariencia, la aprobación social, o la comparación constante con otros, construyes una autoestima inestable por definición, porque todas esas fuentes son variables, y están fuera de tu control absoluto. Un día te sientes valioso porque algo salió bien, y al día siguiente te sientes completamente devaluado porque algo no salió como esperabas. Restaurar tu autoestima conforme a Dios significa trasladar la fuente de tu valor desde esas variables inestables, hacia una base que no cambia la manera en que Dios te formó y te valora, algo que no depende de tu desempeño diario, ni de la opinión cambiante de quienes te rodean.

La falsa humildad contradice lo que Dios ya declaró
Existe una tendencia espiritual peligrosa que confunde la autodevaluación con la humildad bíblica. Decir constantemente no valgo nada, soy un desastre, no merezco nada bueno, no te hace humilde, te pone a contradecir directamente lo que Dios ya declaró sobre ti. La verdadera humildad no niega el valor que Dios te dio, reconoce que ese valor nunca vino de tu propio mérito, sino de Su gracia, y aceptar el valor que Dios te otorga es obediencia a Su Palabra; rechazarlo constantemente, aunque se sienta como piedad, sigue siendo, en el fondo, desconfianza de la evaluación que el mismo Dios ya hizo sobre tu vida.

Una autoestima sana se ve en el fruto
Cuando empiezas a recibir genuinamente el valor que Dios te otorga, empiezas a manifestar frutos concretos: dejas de mendigar aprobación en relaciones que te dañan. Empiezas a establecer límites saludables, te atreves a caminar en el llamado que antes sentías que no merecías, dejas de compararte constantemente, porque entendiste que tu valor nunca dependió de ser mejor que otro, dependió de haber sido creado con un propósito específico por Dios. Eso no te vuelve arrogante, sino que te da una seguridad tranquila, que ya no necesitas imponerte sobre nadie, precisamente porque dejaste de mendigar validación externa para sentirte completa.

Amado lector, Tu valor no fue determinado por quienes te compararon, te menospreciaron, o te hicieron sentir insuficiente. Fue determinado por Aquel que te formó con intención y que te sostiene con propósito; restaurar una autoestima conforme a Dios es simplemente alinear tu percepción propia con la verdad que Él ya estableció sobre ti desde antes de que nacieras. Amen. 

Efesios 2:10 RVR1960|Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

¿Has estado midiendo tu valor con la vara equivocada? Hoy es el día para alinearte con lo que Dios ya declaró sobre ti. Comparte esta palabra con alguien que también necesita recordar que fue formado con intención.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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