Mateo 4:1 RVR1960|Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
Existe la idea de que el ayuno nos libra de las tentaciones y de las pruebas, pero las Escrituras revelan una realidad diferente. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, Jesús enfrentó los ataques más intensos de Satanás; porque el ayuno no elimina el conflicto espiritual; sino que nos prepara para vencerlo.
No fue el diablo quien llevó a Jesús al desierto para ser tentado, sino el Espíritu Santo. Esto nos enseña que hay procesos permitidos por Dios para fortalecer nuestro carácter, afirmar nuestra obediencia y prepararnos para el cumplimiento de nuestro llamado. Antes de que Cristo comenzara Su ministerio público, debía quedar demostrado que ninguna tentación, por atractiva que pareciera, sería capaz de apartarlo de la voluntad del Padre, y ese mismo principio sigue vigente. Dios continúa formando a Sus hijos en el lugar secreto antes de llevarlos a escenarios de mayor responsabilidad. Quien aprende a permanecer firme delante de Dios en la intimidad también permanecerá firme cuando lleguen las pruebas más difíciles.

El enemigo siempre intentará desviar el propósito de Dios
Satanás no se acercó a Jesús únicamente porque tenía hambre, lo hizo porque reconocía que el Salvador del mundo estaba frente a él. Cada tentación tenía un mismo objetivo: desviarlo del camino de la obediencia. Así también sucede con nosotros, cuando Dios tiene un propósito para una vida, el enemigo buscará distraer, desanimar, sembrar dudas o presentar atajos que parecen convenientes, pero que terminan alejándonos de la voluntad del Señor. El ayuno fortalece nuestra convicción para decir no a todo aquello que compite con el propósito divino, porque quien conoce su llamado entiende que ningún placer pasajero vale más que el cumplimiento del plan eterno del Padre.
Jesús venció porque permaneció sujeto a la Palabra
Frente a cada ataque del enemigo, Jesús respondió de la misma manera: Escrito está… No discutió con Satanás, no negoció con la tentación ni permitió que las circunstancias definieran la verdad, sino que permaneció firme sobre la Palabra de Dios. Esta es una enseñanza fundamental para todo creyente. El ayuno nunca debe separarse de la lectura y la meditación de las Escrituras. De poco sirve abstenerse de alimento si el corazón no se alimenta de la voz de Dios. El ayuno sensibiliza nuestro espíritu, pero la Palabra es la que nos da dirección, discernimiento y firmeza. Cuando ambas disciplinas caminan juntas, el creyente desarrolla una madurez espiritual que le permite permanecer estable aun en medio de las batallas más intensas.
Después de la fidelidad viene la manifestación del propósito
Jesús salió del desierto en el poder del Espíritu para iniciar el ministerio que cambiaría la historia de la humanidad. La victoria obtenida en el lugar secreto fue el fundamento de todo lo que vendría después; de la misma manera, Dios utiliza nuestros tiempos de ayuno para moldear el carácter, fortalecer la fe y prepararnos para responsabilidades mayores. Muchas veces queremos ver primero la manifestación del propósito, pero Dios primero trabaja en nuestro interior, y aunque el enemigo puede intentar retrasar el proceso, jamás podrá destruir el propósito que Dios ha establecido para una vida que permanece rendida y obediente. La fidelidad en lo oculto siempre precede a la manifestación pública de Su gloria.
Amado lector, el desierto no fue el lugar donde Jesús perdió fuerzas; fue el lugar donde demostró que nada sería más importante que hacer Su voluntad. Allí venció antes de predicar, antes de sanar enfermos y antes de realizar milagros. Cada día de ayuno es una oportunidad para renovar nuestro compromiso con Dios y declarar: Señor, prefiero Tu voluntad antes que mi comodidad; prefiero Tu propósito antes que cualquier oferta del enemigo. Quizá hoy estés atravesando un desierto espiritual, pero no lo veas como una señal de abandono, sino como un tiempo de preparación; Dios está fortaleciendo tus raíces para sostener el peso del propósito que ha preparado para tu vida, así que permanece firme, porque quien vence en el lugar secreto caminará con autoridad cuando llegue el tiempo de cumplir su llamado. Amen.
Santiago 4:7 RVR1960|Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960