El precio que ya fue pagado por tu sanidad

Éxodo 15:26 RVR1960|y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

Antes de dar la ley, antes de construir el tabernáculo, Dios estableció esta identidad sobre sí mismo. No dijo: yo sano a veces, ni, yo sano si lo merece. Dijo: Yo soy. La sanidad no es una acción ocasional de Dios, es parte de su naturaleza eterna, y esa naturaleza no cambia. Vivimos en cuerpos frágiles, vulnerables al dolor y al desgaste. Pero el evangelio no es solo un mensaje sino una buena noticia de salvacion. Jesús nunca separó la salvación de la restauración del cuerpo. Donde Él llegaba, los ciegos veían y los enfermos eran sanados, y ese mismo Jesús sigue siendo el mismo hoy.

La sanidad ya fue comprada
Uno de los errores más comunes es pensar que la sanidad física es un extra de Dios, algo que puede o no suceder según su ánimo. Pero la Escritura es clara cuando nos dice que la sanidad formó parte del precio que Jesús pagó en la cruz. El profeta Isaías profetizó que él llevaría nuestras enfermedades, y el libro de Mateo confirma que ese cumplimiento fue también corporal, no solo espiritual. Jesús no cargó únicamente tus pecados en el Calvario, sino que cargó también tus dolencias. Esto cambia por completo la manera en que oramos, porque cuando pides sanidad, no estás rogando por algo que tal vez Dios quiera darte. Estás reclamando algo que ya fue pagado, porque la fe para recibir sanidad no nace de la desesperación, sino del conocimiento de lo que ya ocurrió en la cruz. Cuando entiendes que Cristo fue herido por ti, orar deja de ser ruego y se convierte en recibir lo que ya es tuyo.

Tu cuerpo le importa a Dios
Existe una mentalidad religiosa que desprecia el cuerpo, como si solo el alma tuviera valor eterno. Pero esa idea viene de la filosofía griega, no de la Biblia. Para Dios, tu cuerpo es sagrado, es el templo donde decidió habitar su Espíritu. Y si Dios escogió vivir ahí, ¿crees que le es indiferente lo que te pasa? Un padre no ignora la fiebre de su hijo porque lo importante es el alma. La voluntad de Dios para ti es salud, no resignación. Jesús nunca le dijo a un enfermo quédate así, que Dios te está enseñando algo, a todo el que vino a Él con fe, lo sanó, porque esa es la voluntad revelada del Padre, restaurar completamente tu cuerpo, alma y espíritu.

Salmos 103:3 RVR1960|Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;

La fe es lo que se conecta con su poder
Dios es soberano, pero decidió que muchas de sus bendiciones fluyeran a través de la fe, no como una fórmula mágica, sino como la postura del corazón que reconoce a Dios como real y presente. La mujer del flujo de sangre, en Marcos 5, llevaba doce años enferma cuando se abrió paso entre la multitud, convencida de que solo con tocar el manto de Jesús sería sana, no esperó condiciones perfectas. Y cuando Jesús la sintió, le dijo: Tu fe te ha salvado, no mi misericordia te sanó; reconoció que algo en ella se había conectado con su poder.

Fe no es fingir que no estás enfermo, es saber que el que sana es más grande que lo que te enferma. Es hablarle a tu cuerpo con la autoridad de la Palabra, y adorar a Dios en medio del dolor, no porque niegues la realidad, sino porque conoces una realidad más alta. Por eso Santiago también nos da una instrucción práctica: llamar a los líderes de la iglesia para que oren con fe por el enfermo, porque la sanidad también es un acto de comunidad, no algo que debamos enfrentar solos.

Amado lector, la sanidad física no es un sueño piadoso ni una promesa para otra época. Es parte del pacto que Dios estableció contigo desde antes de la fundación del mundo; Jesucristo pagó por ella, el Espíritu Santo la activa, y la fe la recibe. Si hoy hay en ti una necesidad de sanidad, no te acerques a Dios con vergüenza ni con duda, acércate como Bartimeo, que gritó más fuerte cuando le dijeron que callara; acércate sabiendo que Él quiere sanarte y que su Palabra nunca regresa vacía. Él es Jehová Rafa, el Señor tu sanador, ayer, hoy y por los siglos. Amen.

Malaquías 4:2 RVR1960|Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

¿Necesitas creer hoy que Dios quiere sanarte? Comparte este mensaje con alguien que necesite recordar que Él es Jehová Rafa.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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