Me vuelvo a levantar

Proverbios 24:16 RVR1960|Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal.

Hay caídas que todos ven y caídas que solo tú conoces. Caídas por error propio, por circunstancias, por decepciones o por batallas espirituales. Lo que distingue al justo no es que nunca cae, es que la gracia de Dios lo impulsa a levantarse una vez más; y aunque el enemigo quiere convencerte de que tu caída es definitiva, Dios siga obrando en tu vida, en tu historia, porque Él no ha terminado contigo.

1. Dios no define tu vida por tu caída, sino por tu propósito. Cuando Pedro negó a Jesús tres veces, todo parecía terminado. Sin embargo, mientras Pedro lloraba su fracaso, Cristo ya estaba preparando su restauración. Nos enfocamos más en nuestras derrotas que en la gracia divina de Dios; recordamos los errores, las malas decisiones, las debilidades, pero Dios mira más allá de tu condición presente; Él ve lo que puede hacer con una vida rendida a Su voluntad.

La caída no cancela el propósito cuando hay un corazón dispuesto a volver a Él. Así que levántate, Dios todavía tiene planes para tu vida.

2. En el suelo de la derrota también se aprende a depender de Dios. Las caídas producen dolor, pero también producen aprendizaje. Antes de su fracaso, Pedro confiaba en sí mismo, pero después de su restauración, dependía completamente del Señor. En la cima celebramos, pero en el valle somos transformados, y es allí donde descubrimos que la gracia de Dios es suficiente, que Su misericordia se renueva cada mañana y que Su poder se perfecciona en nuestra debilidad. No permitas que el dolor te amargue, más bien permite que el proceso te acerque más a tu Creador. Lo que hoy parece derrota, mañana puede convertirse en un testimonio poderoso de tu vida.

3. Levantarse es una decisión de fe y obediencia. Cuando Jesús le dijo al paralítico: Levántate, toma tu lecho y anda, el milagro comenzó cuando él decidió obedecer. Dios da la fuerza, pero nosotros debemos responder. Levantarse significa volver a orar cuando no tienes ganas, volver a creer cuando has sido decepcionado, y volver a servir cuando te has cansado. Mira, la fe no niega la realidad de la caída; simplemente decide que la caída no tendrá la última palabra, y aunque el enemigo celebra cuando te quedas paralizado, el Espíritu Santo te impulsa a ponerte de pie.

Amado lector: Dios levantó a Pedro después de su negación, a David después de su pecado, a Elías después de su desánimo, y puede levantarte a ti también. No importa cuántas veces hayas tropezado, Su mano sigue extendida. Hoy deja atrás la culpa, el desaliento y la resignación. Declara con fe: No me quedaré en el suelo. En el nombre de Jesús, me vuelvo a levantar. Amen. 

Isaías 40:31 RVR1960|pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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