Lucas 24:6-7 RVR1960|6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, 7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.
Una de las experiencias más difíciles para cualquier creyente es atravesar un proceso. Los procesos suelen estar acompañados de preguntas, lágrimas, cansancio y momentos en los que no entendemos lo que Dios está haciendo. Muchas veces pensamos que si Dios está con nosotros no deberíamos pasar por ciertos sufrimientos, pero la vida de Jesús nos muestra una realidad diferente.
El Hijo de Dios fue rechazado, traicionado, golpeado, humillado y crucificado, y sin embargo, nada de eso significó que el Padre lo hubiera abandonado. Todo formaba parte de un plan mayor, y sabemos que la cruz no fue el final de Jesús; sino el puente hacia la resurrección. Lo que parecía una derrota delante de los hombres era en realidad la preparación para la victoria más grande de la historia. De la misma manera, los procesos que vivimos no son señales de que Dios nos ha olvidado. Muchas veces son el camino que Él utiliza para llevarnos a una dimensión más profunda de fe, madurez y propósito. Si hoy estás atravesando una temporada difícil, recuerda que Dios no sólo controla tu destino, también controla el proceso que te llevará hasta él

¿Alguna vez has sentido que Dios se olvidó de ti?
Yo he estado ahí. En esa temporada donde oras y pareciera que el cielo está en silencio. Donde lloras y nadie más lo sabe. Donde caminas con una sonrisa, pero por dentro te estás cayendo a pedazos. Si eso describe tu semana, este mensaje es para ti. Pensamos que si Dios está con nosotros, la vida debería ser más fácil, por que asociamos el sufrimiento con que algo anda mal. Pero la vida de Jesús nos muestra que: fue rechazado, traicionado, golpeado, humillado y crucificado; y aun así, el Padre nunca lo abandonó, todo era parte de un plan que los discípulos no podían ver todavía. La cruz no fue el final de Jesús. Fue el puente hacia la resurrección. Lo que parecía una derrota era, en realidad, la antesala de la victoria más grande de la historia. Ese proceso que estás viviendo hoy y que tal vez no entiendes no es diferente a otro; pero es la señal de que Dios no te olvidó, y es el camino que Él está usando para llevarte a un lugar más profundo de fe.
Dios está formando algo en ti que todavía no puedes ver
Jesús no llegó a la gloria sin pasar primero por la cruz. Cada paso, aunque doloroso, tenía un propósito eterno. Mientras los hombres veían a un derrotado, Dios estaba terminando la obra de redención para toda la humanidad, y se que cómo seres humanos queremos que Dios resuelva rápido, pero Él está más interesado en formarnos. Hay una dependencia de Dios que solo se descubre cuando ya no nos quedan fuerzas propias. Quizás no entiendes por qué estás pasando por esto, pero Dios sí. Él está trabajando en rincones de tu vida que ni siquiera sabías que existían. El proceso no vino para destruirte, sino para moldearte. El oro se refina en el fuego, y tu fe se fortalece en la prueba, y lo que hoy te duele, mañana puede convertirse en la herramienta que Dios use para bendecir a otros a través de ti.
Lo que parece tumba, Dios lo está convirtiendo en resurrección
Cuando sellaron la tumba de Jesús, todo parecía haber terminado. Los discípulos estaban desanimados, confundidos, sin esperanza. Pensaban que la muerte había cerrado la historia de su Maestro. Pero mientras ellos lloraban, Dios estaba preparando una victoria sobrenatural. ¿Sientes que una puerta se cerró? ¿Que esa oración nunca fue respondida? ¿Que ese sueño quedó enterrado? Desde donde tú estás parado, parece el final, pero Dios no ve las cosas como nosotros las vemos. Lo que para ti es un final, para Él es solo una transición. La tumba fue real, pero no pudo retener a Jesús. Y esa circunstancia que hoy te quiere detener no tiene poder para cancelar lo que Dios planeó sobre tu vida. Ninguna prueba es más grande que el poder de la resurrección; Él sigue siendo especialista en abrir camino donde no lo hay, en levantar lo que parece muerto, y en traer esperanza donde tú ya no la veías posible.
Nadie sale igual de un proceso con Dios
Jesús salió de la tumba diferente. El dolor quedó atrás, pero ahora caminaba en victoria plena. Las marcas en sus manos ya no hablaban de sufrimiento, hablaban de triunfo. Cuando Dios te saca de un proceso, jamás sales como entraste. Sales con más fe, más discernimiento, y más dependencia de Él, porque la paciencia se aprende esperando y la perseverancia crece cuando sigues avanzando, aunque estés cansado. Por eso, no menosprecies lo que estás viviendo. Aunque parezca largo, Dios está obrando en silencio. Está preparando tu nueva temporada. Así como Jesús salió del sepulcro con poder y gloria, Él también quiere sacarte de esto con una fe renovada y un testimonio que hable de Su fidelidad.
Amado Lector: Tu proceso no es permanente; la cruz, la tumba y el dolor tuvieron un final, y la resurrección llegó exactamente en el momento que Dios había señalado ni un día antes, ni un día después. Tal vez hoy estás en una etapa donde nada tiene sentido, pero el Señor te dice: no te detengas, sigue caminando, sigue orando y creyendo, porque el mismo Dios que sostuvo a Jesús en la cruz, fue el mismo que removió la piedra del sepulcro, así que Él no te va a abandonar en medio de esto. Hay una salida que Dios ya preparó para ti, así que no juzgues tu futuro por lo que estás viviendo hoy. La tumba no fue el destino final de Cristo, y este proceso tampoco será el tuyo; Dios todavía tiene la última palabra sobre tu vida. Amen.
Romanos 8:18 RVR1960|Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960