La promesa fue liberada, pero sólo los obedientes la verán manifestarse

1 Reyes 17:9 RVR1960|Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.

En el reino de Dios, hay palabras que no están limitadas a un nombre, sino que están asignadas al que se dispone. Cuando Dios habló al profeta Elías y le dijo que una viuda lo sustentaría, no le dio dirección con nombre, rostro ni historia detallada. Solo le dijo: Una viuda. Revelándonos que la palabra fue liberada, pero provocó el milagro cuando la obedeció. 

En este pasaje de la Biblia vemos que Dios ya había decretado provisión para Elías, pero esa provisión no estaba activada automáticamente, sino que había una palabra en el ambiente espiritual, pero necesitaba encontrar un corazón que la materializara. Muchas veces creemos que las promesas de Dios están reservadas para personas específicas, pero en este caso vemos que la palabra fue soltada de manera general, y se volvió personal cuando alguien decidió obedecerla. La viuda no fue escogida por su condición, sino por su respuesta. 

Este devocional es para que entiendas que hay palabras que ya fueron dichas sobre tu casa, tu ministerio y tu vida, pero están esperando que alguien diga sí, para que se conviertan en realidad.

Notemos esto:
I- Dios libera la palabra y solo los valientes la arrebatan.
Cuando Dios le habla a Elías, le declara que una viuda lo sustentará. Pero en la tierra, esa viuda aún no ha tomado ninguna decisión. Esto revela que Dios puede declarar algo antes de que exista una persona que lo arrebate. La palabra va adelante, preparando el escenario, esperando que alguien se alinee; y la viuda de Sarepta no estaba consciente de que había una palabra sobre ella. Ella no se despertó diciendo: Hoy se cumplirá una profecía sobre mí. No. Ella estaba en su rutina, en su escasez, en su último día, sin saber que había una palabra rondando su vida y pronto se habría de manifestar. Así también hay palabras de Dios que ya están sobre territorios, familias y ministerios, pero no todos las ven, ni todos las toman. Las palabras de Dios no solo informan, buscan manifestarse; y no todos están disponibles para sostenerla.

II- La obediencia convierte una palabra en promesa personal. Cuando Elías le habla a la viuda y le pide que le haga primero un pan, ella entra en un momento decisivo. Nadie más estaba allí. No había presión social, no había aplausos, no había garantía visible. Solo había una instrucción y una decisión. Y en ese instante, lo que era una palabra general, que una viuda lo sustentaría, se convierte en una experiencia personal para ella. No fue su identidad lo que la conectó con la palabra, fue su obediencia al Dios del profeta Elias. Había muchas viudas en la región; pero solo una respondió, ella dijo sí. Rompiendo toda lógica natural, para alinearse con una palabra que no tenía sentido en lo visible.

Mira, no todo el que escucha una palabra la vive y no todo el que está cerca de una promesa la experimenta;  solo el que obedece la poseerá.

III- Cuando abrazas la palabra, ésta te sostendrá a ti y a los tuyos. Después que la viuda obedeció, la dinámica cambia. Ya no es solo ella sustentando al profeta, ahora es Dios sustentándolos a todos. La palabra que inicialmente parecía beneficiar a Elías, termina sosteniendo la casa de la viuda. Porque así es Dios: nunca te conecta con una palabra para dejarte vacío, sino para introducirte en una dimensión de provisión que antes no conocías. Lo que ella activó con su obediencia no sólo cubrió un momento, sino que sostuvo vidas; porque una palabra que ella abrazó, se convirtió en cobertura para sus generaciones. Hay obediencias que parecen pequeñas, pero cargan puertas de bendiciones eternas.

Amado lector: La palabra ya estaba dicha. El cielo ya había decretado provisión, pero la historia no se escribió hasta que alguien decidió obedecer. La viuda no se convirtió en la protagonista porque era la única opción,  sino porque fue la única que respondió. Dios sigue soltando palabras hoy. Promesas, direcciones, llamados, pero no todas se manifiestan, porque no todos están dispuestos a obedecer. Hoy debes entender esto: puede haber una palabra rondando tu vida que no lleva tu nombre, pero está esperando tu obediencia para adoptarte como su cumplimiento. No se trata de si eres el elegido, se trata de si estás disponible. Amen. 

1 Reyes 17:15 -16 RVR1960|15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. 16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

Deja un comentario