Efesios 5:18 RVR1960|No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
La llenura del Espíritu Santo no es solo un evento aislado, sino un estado continuo, donde no se lleva de manera pasajera, sino de rendición total a Él. Muchos han experimentado momentos con Dios, pero no todos viven constantemente llenos de Él. La diferencia entre alguien que visita Su presencia y alguien que habita en ella, es la llenura del Espíritu, y esa palabra: Llenura, implica ser dominado, influenciado completamente y gobernado desde adentro. No se trata de cuánto de Dios tenemos, sino de que lugar ocupa dentro de nosotros. Es importante que entiendas que el Espíritu Santo no viene a ocupar un espacio, sino que viene a tomar el control. Por eso, la llenura no es opcional para el creyente, sino esencial para vivir una vida que agrade a Dios, que produzca fruto y que tenga poder espiritual.

Notemos esto:
I- La llenura comienza con una rendición total. Nadie puede ser lleno si no está vacío de sí mismo. La llenura del Espíritu no se derrama sobre corazones llenos de orgullo, autosuficiencia o pecado oculto. La rendición es el altar donde desciende el fuego, y cuando el creyente decide morir a su voluntad, a sus deseos y a su agenda, entonces el Espíritu Santo encuentra espacio para gobernar. La llenura no es para los perfectos, ni para los que saben mucho, sino para los rendidos, para los que se entregan completamente; cada día requiere una nueva rendición, porque la carne siempre busca volver a tomar el control.
II- La llenura se mantiene en intimidad constante. No puedes vivir lleno del Espíritu si tu vida espiritual es intermitente. La llenura se sostiene en la comunión diaria con Dios. La oración, la adoración, la Palabra, no son actividades religiosas, son los canales por donde fluye el Espíritu de Dios. El creyente que se desconecta de Su presencia, inevitablemente se vacía; por eso Jesús decía que hay que permanecer. La llenura no se mantiene con experiencias del pasado, sino que se alimenta en el presente, y cuando una persona cultiva esa intimidad, comienza a discernir la voz del Espíritu, a ser sensible a Su dirección y a caminar en obediencia.
III- La llenura produce evidencia visible. Cuando alguien está lleno del Espíritu Santo, algo se nota; no se puede ocultar. La llenura transforma el carácter, no solo el comportamiento. Produce frutos: amor, gozo, paz, paciencia. Produce poder: autoridad espiritual, valentía, convicción. Produce dirección: claridad en decisiones, sensibilidad espiritual. La llenura no es solo hablar en lenguas o sentir algo fuerte en un momento; es vivir una vida sometida a Dios. Debemos comprender que donde hay llenura, hay cambio; y si hay llenura, hay fuego, impacto, porque una iglesia llena del Espíritu no es una iglesia entretenida, sino una iglesia peligrosa para el reino de las tinieblas.
Amado lector: Dios no está buscando creyentes vacíos que sobreviven espiritualmente, está buscando vasos llenos que desborden Su gloria. La llenura del Espíritu Santo no es un lujo espiritual, sino una necesidad urgente. En tiempos donde la frialdad aumenta, donde la fe se debilita y donde muchos se conforman con lo superficial, Dios sigue buscando hombres y mujeres que ardan por dentro. No basta con haber sido tocados, sino que necesitas ser lleno constantemente. No basta con haber sentido algo, sino vivir bajo el gobierno del Espíritu. Hoy es un llamado a volver al altar, a rendirse de Su verdad, a buscar con hambre y a no conformarse con menos, porque cuando una persona se llena del Espíritu Santo, su vida deja de ser común y se convierte en un instrumento de gloria. Amen.
Gálatas 5:25 RVR1960|Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960