Vuelve a abrir mis ojos para ver tus maravillas

Salmos 119:18 NTV|Abre mis ojos, para que vea las verdades maravillosas que hay en tus enseñanzas.

Nada estanca más a un creyente que una visión limitada, y con esto no me refiero a la visión ministerial, ni a la planificación del año, ni a los sueños personales; hablo de la visión espiritual, la capacidad de ver las cosas como Dios las ve. Cuando una persona pierde esa visión, pierde dirección, sensibilidad, esperanza y propósito. Y tristemente, muchos hijos de Dios en la actualidad siguen caminando a ciegas, adoran sin discernimiento y oran, pero sin expectativa, porque sus ojos espirituales están cerrados.

El salmista no pidió milagros, no pidió puertas abiertas, ni prosperidad; pidió visión: Abre mis ojos, porque nada en tu vida cambia hasta que tus ojos sean abiertos. Dios puede estar moviéndose, pero si no lo ves, no lo aprovecharás. Las oportunidades pueden estar frente a ti, pero si tus ojos espirituales siguen nublados por el cansancio, las dejarás pasar. El enemigo sabe que una visión apagada equivale a un propósito detenido.

Cuando la visión se distorsiona, exageras lo pequeño, minimizas lo eterno y te enfocas en lo que no tiene importancia, y eso fue lo que les pasó a diez de los doce espías: vieron bien, pero interpretaron mal. No fue un problema de vista, sino de visión, porque la vista mira lo natural, pero la visión mira lo espiritual; mientras unos veían gigantes mucho más grandes de lo que realmente eran, otros tenían una visión victoriosa. Dios nos quiere despertar, que volvamos a ver como Él ve, porque si no vemos correctamente, no decidiremos correctamente, ni avanzaremos y nos quedaremos atorados en lo temporal, dudando de lo eterno. Dios no puede guiarte a tu destino, si sigues viendo solo lo que pasa, pero no lo que Él está haciendo detrás de lo que pasa.

Quizás este año has tenido muchas luchas con la visión espiritual, pero hoy el Espíritu Santo viene a confrontarnos para despertarnos; porque no podemos entrar a la próxima temporada dormidos. Cuando Dios te despierta, lo primero que restaura no es tu fuerza, es tu visión, y la visión se recupera con revelación. Esa revelación sólo vendrá cuando vuelvas a Su presencia con humildad y le dices como dijo el salmista: Señor, abre mis ojos. Abre mis ojos para ver el propósito detrás del proceso, para ver tu mano en medio de lo que pensé que era caos y para ver lo que Tú ves en mí, aunque yo misma no lo vea.

Amado lector, Dios quiere mostrarte cosas que habías dejado de percibir, Él quiere devolverte la claridad, el enfoque, la sensibilidad; que vuelvas a ver tu llamado como Él lo vio el día que te escogió; que vuelvas a ver tus batallas con fe, no con miedo. Hoy Dios te está diciendo: No estás ciego, solo estás cargado, este es tu día para recuperar la visión, porque no seguirás caminando por intuición, ni por emoción, ni por memoria, caminarás por revelación; Dios te trajo a este mensaje para volver a encender tu mirada espiritual, y mostrarte lo que otros no ven; revelarte lo que otros no entienden, y que te vuelvas a enfocar. Amen.

Oremos juntos, Padre Celestial, hoy te pido lo mismo que pidió el salmista: abre mis ojos, quita la niebla espiritual que me ha robado claridad. Restaura mi sensibilidad, mi discernimiento y mi enfoque; enséñame a ver como tú ves, a interpretar mis procesos y a caminar con una visión renovada. Rompe toda confusión, toda distracción y toda ceguera espiritual que por mucho tiempo me ha tenido paralizado. Dame ojos que vean propósito, promesa y dirección. En el nombre de Jesús, amén.

2 Reyes 6:17 RVR1960|Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
NTV|Nueva Traducción Viviente
RVR1960 | Reina-Valera 1960

Deja un comentario