Dios cumplirá su propósito en mi

Habacuc 2:3 RVR1960|Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura acia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.

Hay momentos en los que el panorama se vuelve oscuro y desafiante. Las posibilidades no son suficientes, las deudas se acumulan y las oportunidades parecen desaparecer. Sin embargo, es justo en ese escenario cuando las promesas de Dios brillan con más fuerza. Nuestro Padre no ha cambiado. Lo que Él dijo, lo cumplirá. Y aunque el proceso sea doloroso, está obrando algo mayor detrás de escena.

Dios no ha olvidado tu clamor, y cuando enfrentamos circunstancias, es fácil pensar que hemos sido olvidados. Pero Dios no trabaja bajo nuestra presión, sino bajo su perfecta voluntad. Él no reacciona: Él gobierna. La Palabra en Isaías 55:9 nos recuerda: «Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! No estás perdiendo el tiempo; estás siendo preparado para recibir lo que no podrías sostener sin este proceso. 

Cada lágrima derramada, cada oración elevada y cada acto de obediencia en las dificultades, tienen un peso eterno. Dios no es indiferente a tu situación. Él es el Dios que ve, el que oye, el que provee.

La Palabra está llena de promesas para quienes le creen en medio de la adversidad. Sus promesas de bendición siguen en pie. Deuteronomio 28:8 dice: El Señor bendecirá tus graneros y todo el trabajo de tus manos. El Señor tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado. Eso incluye tus proyectos, tus esfuerzos, tu trabajo. Pero también implica un tiempo de espera, donde se prueba nuestra fidelidad y no nuestra fuerza. El desánimo no puede gobernar tu alma cuando la fe está activa.

El tiempo de Dios no se retrasa. Lo que parece una demora, en realidad es una estrategia divina. Mientras esperas, Dios te está posicionando, fortaleciendo y alineándote con su voluntad. Eclesiastés 3:11 dice: Todo lo hizo hermoso en su tiempo… Tu respuesta no llegará antes ni después: llegará justo cuando deba llegar. Si todo fuera inmediato, no necesitaríamos fe. Pero como hijos del Reino, caminamos por fe y no por vista. La fe es la llave que activa lo invisible y abre los cielos sobre lo imposible.

Amado lector, este proceso que estás viviendo no es permanente. No defines tu vida por una temporada de limitaciones, sino por las promesas eternas del Dios que nunca miente. Levántate con esperanza. El mismo Dios que alimentó a Elías con cuervos, que proveyó maná en el desierto, y que multiplicó los panes y los peces, sigue siendo tu proveedor. Lo que hoy es necesidad, mañana será testimonio de tu fidelidad. Dios no sólo suplirá lo que te falta, sino que te dará más de lo que esperabas. No pierdas la fe. No te detengas. No retrocedas. La bendición está en camino, y su llegada será perfecta. Oremos juntos, Señor, hoy renuevo mi confianza en ti. Aun en medio de la escasez, sé que eres mi proveedor. Aunque la respuesta sea tarde, sé que llegará. No permitiré que el desánimo me gobierne, porque mi fe está puesta en tu fidelidad. Abro mi corazón a tu tiempo perfecto, y me mantengo firme creyendo que tu propósito se cumplirá. En el nombre de Jesús. Amén.

Salmos 23:1 RVR1960| Jehová es mi pastor; nada me faltará.

Con amor,
Sandra Patricia Ventura

Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960|Reina-Valera 1960

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