1 Corintios 12:12 RVR1960|Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
La unidad en la iglesia es esencial para reflejar el corazón de Dios en la tierra. Sin embargo, cuando surgen divisiones, no solo se afecta nuestra comunión, sino que se abren puertas a consecuencias negativas que impactan a toda la comunidad de fe. La Biblia nos enseña que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y si un cuerpo está dividido, no puede funcionar correctamente.

En este devocional, reflexionaremos sobre tres consecuencias profundas que surgen de la división dentro de la iglesia.
1. Destruye el testimonio del cuerpo de Cristo. Jesús oró por la unidad de sus seguidores, entendiendo que esta es una señal poderosa para el mundo. En Juan 17:21, Jesús oró por la unidad de sus seguidores: Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La unidad en la iglesia no es solo un mandato, sino una herramienta poderosa para dar testimonio al mundo del amor de Cristo. Cuando la iglesia se divide, pierde la oportunidad de reflejar la naturaleza de Dios a un mundo necesitado. La división debilita nuestro testimonio y le da al enemigo la oportunidad de desacreditar la misión de Cristo. Es por eso que Jesús en su oración final no le dio prioridad al dinero, no dijo Padre hazlo ricos, sino que dijo Padre mantenlo en unidad. Así que la oración de la iglesia también debe ir direccionada a la unidad del cuerpo de Cristo.
1 Corintios 1:13 RVR1960| ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?
2. Provoca confusión espiritual y falta de crecimiento. La división dentro de la iglesia crea confusión en cuanto a la enseñanza y la dirección que debe seguir el pueblo de Dios. La Palabra nos exhorta en 1 Corintios 1:10-11 10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. 11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Cuando no estamos unidos, surgen doctrinas erróneas y prácticas contradictorias que estancan el crecimiento espiritual de los creyentes. La unidad en la verdad es esencial para la edificación de la iglesia, y las divisiones impiden que avancemos juntos en la fe.
Hoy en día, vemos cómo se predica que “el que no te apoyó en tu proceso no merece compartir tu bendición.” Pero esto va en contra del mensaje de Cristo. Jesús nos enseñó a amar incluso a nuestros enemigos y a vivir en paz con todos (Leer Romanos 12:18). Si permitimos que estas falsas enseñanzas gobiernen nuestros corazones, estamos alimentando la división y debilitando el propósito de Dios para su iglesia.
Mateo 5:44 RVR1960|Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
3. Rompe la comunión y el amor fraternal. La iglesia es descrita en la Biblia como el Cuerpo de Cristo, y como tal, debe funcionar en unidad y armonía. Las divisiones crean grietas en las relaciones entre los miembros, afectando la fraternidad y la intimidad dentro de la congregación. La Escritura es clara en 1 Juan 4:20: Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
La división no sólo daña nuestra relación con los demás, sino que también impide nuestra comunión con Dios. La iglesia debe ser un lugar donde el amor de Cristo sea el vínculo que une a todos, y las divisiones solo debilitan esa relación.
1 Juan 4:7 RVR1960| Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.
Amado lector, la unidad de la iglesia no es solo un valor, sino un mandato divino que refleja el corazón de Dios. Las divisiones no solo afectan nuestra relación entre nosotros, sino que también deterioran el testimonio de Cristo ante el mundo, confunden a los creyentes y destruyen el amor fraternal. Hoy, hagamos un compromiso renovado de trabajar por la unidad, buscando la reconciliación, el perdón y el amor genuino para que podamos ser verdaderos representantes del cuerpo de Cristo
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960|Reina-Valera 1960