Génesis 26:1214 RVR60| 12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. 13 El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso. 14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.
Sembrar cuando tienes mucho es fácil, cuando el mercado está en movimiento, es espléndido. Pero sembrar cuando apenas tienes lo justo y el mercado está en recesión, es un acto de fe. En tiempos de escasez, todo en ti quiere guardar, retener, proteger. Pero hay momentos donde Dios te llama a sembrar justo en medio del desierto, no para quitarte, sino para multiplicarte. El testimonio de Isaac nos muestra que en las manos de Dios, la escasez no es obstáculo para la cosecha, sino que se convierte en el terreno fértil para un milagro.

Cuando Isaac sembró, no lo hizo en tiempos favorables. La tierra no prometía mucho. La situación era incierta. Sin embargo, él obedeció. No sembró por emoción, sino por dirección Y eso lo cambió todo. Dios no necesita que todo esté a tu favor. Él solo necesita tu obediencia y tu fe, porque la escasez no detiene el plan de Dios. La Biblia en Eclesiastés 11:4 dice: El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. Esperar el momento perfecto puede ser una excusa para no actuar. A veces, el momento perfecto es justo cuando parece que nada tiene sentido, porque es ahí donde Dios se glorifica.
2 Corintios 9:10 RVR1960|Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,
Cuando siembras, puede parecer que estás perdiendo algo, pero en el Reino de los cielos, toda semilla entregada por fe, se transforma. Ya no es tuya, sino de Dios. Y en sus manos, se multiplicará. El Salmo 126:5-6 dice: 5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. 6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas. Tal vez hoy estás sembrando con lágrimas, estás dando de lo poco que tienes, mientras cuentas tus monedas, y sigues sirviendo mientras tú mismo necesitas ayuda, pero no temas, porque Dios no olvida ninguna de las semillas que has estado sembrando de la necesidad de otros, esas semillas de fe, darán su fruto en su tiempo y segaras con gozo.
Cuando sembramos no siempre se trata de finanzas. Puedes sembrar tiempo, servicio, oración, fe, palabras de aliento, atención a tu familia, apoyo a la iglesia. La siembra no es solo dinero, y en todo eso, Dios ve tu corazón. Todo lo que siembras con sinceridad, lo recogerás con abundancia en su tiempo. Gálatas 6:9 dice: No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. La siembra es una promesa en movimiento. No es algo muerto que dejas en la tierra, es algo vivo que está creciendo, incluso cuando tú no lo ves.
Lucas 6:38 RVR1960|Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Isaac no cosechó 10 veces más. Ni 50. Sino ciento por uno. Dios bendice a los que siembran confiando en Él. Ese tipo de cosecha solo viene cuando ocurre una intervención divina. Y lo más poderoso aquí es que nos dice el versículo: Y le bendijo Jehová. La bendición no fue solo material, fue integral. Su casa creció, su influencia aumentó, su herencia fue afirmada. Y eso lo quiere hacer Dios contigo. No solo darte para pagar las cuentas, sino extender su propósito en ti.
Eclesiastés 4:4 RVR1960|He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Amado lector, no tengas miedo de sembrar aunque estés pasando por un momento difícil. La escasez no limita a Dios, pero sí puede limitar tu fe si dejas que el temor gobierne tu corazón. Decide creerle, porque el Dios que multiplicó la semilla de Isaac sigue siendo el mismo hoy. Tu siembra no es un sacrificio perdido, es un testimonio en proceso, y pronto verás la cosecha. Oremos juntos, Padre Celestial, hoy decido sembrar en fe. Aunque las circunstancias me dicen que retenga, yo escojo confiar en tu promesa. Sé que tú no olvidas ninguna semilla, y que tú multiplicas todo lo que se pone en tus manos. Enséñame a ser generoso, constante y obediente. Aunque no vea la cosecha de inmediato, yo seguiré sembrando con fe, en el nombre de Jesús. Amén.
Proverbios 11:25 RVR1960| El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las diferentes Biblias utilizadas:
RVR1960|Reina-Valera 1960