Las tres palabras que sacaron a Pedro del miedo

Mateo 14:27 RVR1960| Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Jesús no calmó primero el mar; primero habló, porque antes de silenciar la tormenta exterior, quería traer paz al corazón de sus discípulos. El viento estaba golpeando la barca, pero el verdadero problema era el miedo que estaba gobernando el interior de cada uno de ellos. En una sola frase, Jesús soltó tres expresiones llenas de poder: Yo soy, Tened ánimo y No temáis.

Estas palabras no fueron casualidad; sino que se convirtieron en la respuesta divina para una fe debilitada por la tormenta. Cada una confrontó algo diferente dentro del corazón humano, y estos fueron la incertidumbre, el desánimo y el temor.

Notemos esto:
I- Yo soy: Dios sigue siendo suficiente en medio de cualquier crisis.
Cuando Jesús dijo: Yo soy, no solamente se identificó, sino que estaba revelando su naturaleza divina. Esa expresión conecta directamente con la revelación dada a Moisés en Éxodo 3:14 YO SOY EL QUE SOY. 

Dios estaba declarando que Él es eterno, suficiente y permanece presente en todo tiempo. Jesús quería que sus discípulos entendieran que el problema no era el tamaño de la tormenta, sino a quién tenían delante de ellos, porque Él sigue siendo el Yo Soy en cualquier necesidad; cuando hay enfermedad, Él es sanador; cuando hay escasez, Él es proveedor; cuando hay oscuridad, luz; y cuando hay tormenta, Él sigue siendo paz y refugio. Muchas veces el miedo hace que el creyente enfoque más su atención en el viento que en la presencia de Dios. Pero la fe madura cuando dejamos de mirar solamente las circunstancias y empezamos a reconocer quién camina con nosotros en medio del proceso.

II- Tened ánimo: La voz de Cristo restaura la fuerza interior. La expresión Tened ánimo habla de recuperar valentía, fortalecerse interiormente y volver a levantarse, y Jesús entendía el estado emocional de sus discípulos. Ellos estaban agotados después de horas luchando contra el viento; porque el temor tiene la capacidad de desgastar la mente y robar la esperanza. 

Hay personas que aman a Dios, pero emocionalmente están cansadas por las batallas que han atravesado. Sin embargo, cuando Cristo habla, su palabra tiene poder para restaurar el interior del hombre. La fe no significa ausencia de miedo; significa decidir confiar aun cuando el miedo intenta dominar. Antes de llamar a Pedro a caminar sobre las aguas, Jesús primero fortaleció su corazón; todavía hoy, Cristo sigue diciendo: Tened ánimo, el cielo no ha renunciado a ti; la tormenta no tiene la última palabra y Dios sigue obrando aun en medio del proceso.

III- No temáis: El miedo no puede gobernar a quien confía en Dios. Después Jesús dijo: No temáis. Porque el temor siempre será uno de los mayores enemigos de la fe. El miedo paraliza, altera la percepción y hace que el hombre imagine derrota antes de tiempo. Los discípulos confundieron a Jesús con un fantasma porque el temor estaba dominando su mente. Espiritualmente sucede igual, cuando el corazón se llena de miedo, muchas veces cuesta reconocer la voz de Dios. Pero Jesús no negó la existencia de la tormenta; simplemente les ordenó no permitir que el temor gobernara su interior. 

Pedro pudo caminar sobre las aguas porque decidió creer que la voz de Cristo tenía más autoridad que el viento, y una fe sobrenatural comienza cuando dejamos de darle más poder a las circunstancias que a la palabra de Dios.

Amado lector, Jesús transformó primero el corazón de sus discípulos antes de cambiar el ambiente alrededor de ellos. Yo soy: reveló quién es Dios.  Tened ánimo: los invistió de fuerzas para seguir adelante y  No temáis: los liberó del dominio del miedo. Esas tres palabras levantaron a Pedro por encima de la lógica humana y todavía hoy siguen fortaleciendo a quienes atraviesan tormentas. Amen. 

Salmos 56:3 RVR1960|En el día que temo, Yo en ti confío.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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