Reconociendo la voz de Cristo en medio de la tormenta

Mateo 14:27 RVR1960|Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

La escena de Jesús caminando sobre las aguas no sólo revela un milagro sobrenatural, sino también muestra cómo el miedo puede afectar el corazón del hombre. Los discípulos estaban agotados, luchando contra el viento y dominados por el temor. La tormenta no solo golpeaba la barca; también golpeaba sus pensamientos; porque el miedo tiene la capacidad de alterar la percepción, y fue por eso confundieron a Jesús con un fantasma. 

Espiritualmente sucede igual, hay temporadas donde el cansancio y la ansiedad hacen difícil reconocer la voz de Dios; pero Jesús no calmó primero el mar; primero habló, porque antes de cambiar las circunstancias, Dios quiere traer paz al interior del hombre. Todos estaban en la misma tormenta, pero solo Pedro decidió responder a la voz de Cristo.

Notemos esto:
I- La fe nace cuando escuchamos la voz correcta.
El temor había llenado a los discípulos de confusión, pero cuando Jesús habló, la fe comenzó a levantarse nuevamente. La fe no nace primero por lo que vemos, sino por la voz que decidimos creer. Jesús no llegó anunciando el fin de la tormenta; primero reveló quién era Él. Porque cuando el creyente reconoce la presencia de Cristo, las circunstancias pierden autoridad. Pedro entendió que la seguridad no estaba en la barca, sino en la palabra de Jesús.

II- La fe verdadera se mueve aún en medio de la tormenta. Pedro caminó sobre las aguas porque decidió creer que la voz de Cristo tenía más poder que el viento. La fe no niega la tormenta, pero tampoco permite que ella tenga la última palabra, y muchos quieren ver milagros sin salir de la barca, pero la fe siempre demanda un paso de obediencia, y mientras los demás permanecieron paralizados, Pedro se atrevió a caminar hacia Jesús. Sin embargo, comenzó a hundirse cuando dejó de mirar a Cristo, pues puso su atención en lo que había a su alrededor; porque aquello que domina nuestra mirada terminará dominando nuestro interior.

III- Cristo sostiene al que decide confiar. Aunque Pedro comenzó a hundirse, clamó a Jesús, y el Señor extendió su mano inmediatamente. Eso nos enseña que la fe no significa perfección, sino dependencia continua de Dios. Cristo no abandona al que decide salir de la barca. La misma voz que llamó a Pedro fue la misma mano que lo sostuvo en medio del mar; y muchas veces Dios permite procesos difíciles para enseñarnos que nuestra seguridad no está en las circunstancias, sino en Su presencia.

Amado lector, la historia de Pedro caminando sobre las aguas es una imagen de la vida de fe. Todos atravesamos temporadas donde el miedo intenta dominar la mente y desviar nuestra mirada; pero cuando Cristo habla, la fe vuelve a levantarse. Pedro caminó sobre las aguas porque creyó que la voz de Jesús era más fuerte que la tormenta. Y hoy sigue siendo igual, cuando mantenemos nuestros ojos en Cristo, encontramos fuerzas para seguir avanzando aun en medio del viento y de las fuertes olas. Amen.

2 Corintios 5:7 NTV|Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960
NTV|Nueva Traducción Viviente

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