Marcos 1:12 RVR1960|Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.
Se que muchos de los que hoy están leyendo este devocional han experimentado temporadas donde la vida se siente como tierra seca. Oras y solo sientes el silencio de Dios, y aunque caminas y sirves al Señor, a causa del proceso, lo haces sin el mismo vigor. Y una pregunta empieza a golpear el alma: ¿Dónde está Dios en todo esto? La respuesta no siempre es la que esperamos, pero sí es la que necesitamos, y es que Dios está en el desierto contigo. De hecho, muchas veces es Él quien permite ese proceso; porque el desierto no es abandono, sino que hace parte de la formación. Si el Espíritu llevó a Jesucristo al desierto, entonces debes entender que hay procesos que no se pueden evitar si quieres caminar en propósito.

Notemos esto:
I- El desierto revela lo que hay dentro de ti. Cuando todo está bien, es fácil hablar de fe, de paciencia, de confianza; pero es en el desierto donde esas palabras son probadas. Allí no hay aplausos, no hay abundancia, no hay comodidad, solo estás tú y Dios. El desierto saca a la luz lo que está escondido; si hay dudas o temor, aparecen, si hay fe, también se manifiesta; por eso Dios permite estos procesos, porque Él no trabaja con apariencias, trabaja con verdad revelada. Israel salió de Egipto en un día, pero Egipto tuvo que salir de Israel en el desierto. Hay cosas dentro de nosotros que solo mueren en procesos largos, silenciosos y a veces dolorosos y desérticos. Así que no le temas a lo que estás viendo en tu corazón en esta temporada; Dios no te lo muestra para condenarte, sino para transformarte.
II- El desierto te enseña a pelear correctamente. El desierto no solo te revela lo que se oculta en ti, sino que también te va a confrontar. Allí también vienen pensamientos incorrectos, voces de duda, cansancio espiritual, y ese es el terreno donde el enemigo intenta distorsionar tu identidad y hacerte olvidar quién eres. Así fue con Jesucristo; en medio del hambre y la debilidad, fue tentado; pero Él no respondió desde sus emociones, sino que respondió a través de la Palabra; porque en el desierto no puedes pelear con sentimientos, sino que tienes que pelear con la Verdad; tus emociones pueden cambiar, pero la Palabra permanece siendo la misma. Y debes tener bien claro que pasas por el desierto para entrenarte, para declarar lo que Dios dijo aunque no lo sientas, y te enseña a mantenerte firme aunque todo tu alrededor se vea contrario, pero estás siendo formado como un guerrero espiritual.
III- El desierto te prepara para una dimensión mayor. Nadie entra al desierto y sale igual. Si permaneces en Dios, el desierto te cambia, te limpia la visión, te purifica las intenciones y te acerca a Su corazón. Después del desierto, Jesucristo no salió débil, sino lleno del poder del Espíritu. El desierto fue antes de su manifestación pública; y esto sucede, porque el desierto no es tu destino, sino el lugar de tu transición. Dios te está preparando para algo que requiere una versión más profunda, más madura y más dependiente de Él. En el desierto aprendes a escuchar su voz sin distracciones, a confiar sin evidencias y a caminar sin ver; y esa clase de fe es la que sostiene los grandes propósitos.
Amado lector: No estás siendo detenido, ni estás perdiendo el tiempo, sino que estás siendo formado, para soportar el procesado. El desierto no es señal de que Dios te dejó, sino la evidencia de que Dios está trabajando en ti. Así que resiste, permanece y cree, porque el mismo Dios que te llevó al desierto es el que te va a sacar con una nueva fuerza, una nueva unción y una nueva autoridad. En el nombre de Jesus. Amen.
Isaías 40:31 RVR1960|pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960