Un nuevo comienzo en Jesucristo

Juan 4:13-14 RVR1960|13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

La historia de la mujer samaritana no es solo el encuentro de una mujer con Jesús, es el retrato de un alma cansada, marcada por su pasado y escondida en el presente. Ella va al pozo al mediodía, la hora más incómoda, evitando miradas de juicio; pero allí, en el lugar de su rutina, Jesús la estaba esperando, revelandonos que Dios no siempre nos encuentra en momentos espirituales perfectos, sino en medio de nuestra sequedad, de nuestras cargas y de nuestra historia rota. Lo que parecía un día común se convirtió en el inicio de un nuevo destino; porque cuando Jesús se sienta en tu pozo, tu historia es cambianda.

Notemos estos:
I- Jesús te encuentra en medio de tu realidad, no cuando todo está resuelto. La mujer no estaba buscando a Jesús; Jesús la estaba buscando a ella. Esto revela que Dios no espera que arregles tu vida para acercarte, Él se acerca a ti en medio de tu desorden. Ella tenía una historia complicada, cinco maridos y una relación actual fuera del diseño Divino, pero eso no fue un impedimento para que Jesús le hablara. El cielo no se detiene ante tu pasado, sino que se mueve hacia tu necesidad. Jesús es experto en rompe barreras culturales, sociales y espirituales para alcanzarte, porque su gracia es mayor que cualquier etiqueta. Hay momentos donde creemos que debemos estar bien para que Dios nos use o nos ame, pero este encuentro nos enseña que Él comienza contigo tal como estás, para llevarte al lugar que Él diseñó donde debes estar. 

II- Jesús confronta tu verdad para sanar tu interior, no para condenarte. Cuando Jesús le dice: Ve, llama a tu marido, no lo hace para exponerla públicamente, sino para llevarla a una confrontación interna. Dios no ignora nuestras heridas, las toca con intención redentora. La mujer intenta cambiar de tema hacia lo religioso, pero Jesús la lleva nuevamente al corazón del asunto, y pueda ver su necesidad real. Muchas veces usamos lo espiritual para evitar lo que verdaderamente importa. Hablamos de Dios sin permitir que Dios trate con nosotros; pero un nuevo comienzo requiere verdad. La revelación aquí es que la confrontación de Jesús no destruye, sino que restaura. Él no vino a señalarte, sino a sanarte, porque donde otros ven pecado, Él ve una historia que quiere redimir.

III- Un encuentro real con Jesús transforma tu identidad y te convierte en testigo. Después del encuentro, la mujer deja su cántaro. Esto no es un detalle menor, es una señal profética: dejó aquello que representaba su necesidad antigua, porque había encontrado una fuente nueva. Ya no era solo la mujer rechazada, ahora era una mensajera. Corrió a la ciudad que la había rechazado y dijo: Venid, ved a un hombre, el mismo lugar donde fue señalada, ahora sería el lugar de su testimonio, porque cuando Jesús te transforma, no solo sana tu pasado, sino que te hace ver tu propósito. Un nuevo comienzo no es sólo olvidar lo viejo, es caminar en una nueva identidad. Ella pasó de la vergüenza a la autoridad, impactando con su vida, la vida de otros.

Amado lector: Un nuevo comienzo no depende de cuán roto estés, sino de con quién te encuentras. Jesús sigue sentándose en pozos hoy, esperando corazones dispuestos. No importa tu historia, tu pasado no tiene la última palabra, Cristo sí. Él no solo quiere darte agua, quiere convertirse en tu fuente. Y cuando Él es tu fuente, tu historia deja de ser una carga y se convierte en un testimonio. Amen.

2 Corintios 5:17 RVR1960|De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Con amor,
Fabio R. Ventura

Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960

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