Lucas 10:19 RVR1960|He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
En muchas ocasiones el creyente vive como si estuviera derrotado, limitado o sin recursos espirituales, cuando la realidad bíblica es completamente distinta. En Jesucristo no solo hemos sido perdonados, sino también investidos de poder, autoridad y acceso a una vida sobrenatural. Este poder no proviene de nuestras fuerzas, ni de nuestras emociones, ni de nuestras circunstancias, sino de nuestra unión con Jesucristo. Cuando Jesús murió y resucitó, no solo venció el pecado y la muerte, sino que también delegó autoridad sobre sus hijos, así que el problema no es la falta de poder, sino la falta de revelación de quién eres en Él. Cuando entendamos lo que tenemos, comenzaremos a vivir diferente, a orar diferente y a enfrentar la vida con una fe firme e inquebrantable.

Notemos esto:
I- El poder proviene de nuestra identidad en Cristo. El poder espiritual no es algo que se obtiene por méritos humanos, sino por identidad divina. Cuando recibimos a Cristo, somos hechos hijos de Dios, coherederos con Él, y trasladados del reino de las tinieblas al reino de la luz; esto significa que nuestra posición cambió radicalmente. Ya no somos esclavos del pecado, ni víctimas del enemigo, sino hijos con autoridad. La Escritura declara que estamos sentados con Cristo en lugares celestiales, lo que nos habla de una posición de gobierno, y no de derrota. Muchos creyentes viven peleando batallas desde abajo, cuando en realidad deberían pelear desde arriba, desde la victoria que Cristo ya ganó. Entender quién eres en Cristo rompe cadenas de inferioridad, temor y opresión, y te posiciona como alguien que no reacciona al enemigo, sino que lo confronta con autoridad.
II- El poder se activa a través de la fe y la palabra. No basta con tener autoridad, es necesario ejercerla, y esa autoridad se activa a través de la fe y la declaración de la Palabra de Dios. Jesús mismo enfrentó al enemigo diciendo: Escrito está, porque la Palabra en nuestra boca se convierte en una espada espiritual que derriba argumentos, fortalezas y toda obra del maligno. La fe no es solo creer internamente, sino que declara externamente lo que Dios ya ha dicho. Cuando un creyente comienza a alinearse con la Palabra, sus palabras dejan de ser simples sonidos y se convierten en decretos espirituales que gobiernan. Es allí donde el poder se manifiesta de manera sobrenatural.
III- El poder tiene el propósito de establecer el Reino de Dios. El poder que Dios nos da no es para exaltarnos, sino para manifestar su Reino en la tierra. Es un poder que libera, que sana, que restaura, que transforma vidas. Jesús dijo que recibiríamos poder cuando viniera el Espíritu Santo para ser testigos. Esto implica que el poder tiene una función: impactar a otros. No es solo para vencer batallas personales, sino para ser instrumentos de cambio en nuestra familia, en nuestra iglesia y en nuestra comunidad. Cuando entendemos esto, dejamos de buscar el poder para beneficio propio y comenzamos a usarlo para cumplir el propósito eterno de Dios; porque un creyente que entiende esto no vive encerrado en sus problemas, sino comprometido con una misión divina.
Amado lector: El poder que tienes en Cristo no es una promesa futura, sino una realidad presente. No es algo que estás esperando recibir, es algo que ya te fue dado. Sin embargo, ese poder se manifiesta en la medida en que lo crees, lo declaras y caminas en tu identidad. Hoy es el día para dejar de vivir como si fueras débil, derrotado o limitado, y comiences a caminar como lo que realmente eres: un hijo de Dios con autoridad espiritual. No importa lo que enfrentes, no importa cuán grande parezca el desafío, dentro de ti habita el mismo Espíritu que levantó a Cristo de los muertos. Levántate en esa verdad, habla con autoridad, ora con fe y camina con la certeza de que el cielo respalda tu vida.
Romanos 8:11 RVR1960|Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
Con amor,
Fabio R. Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960