Salmo 25:2 RVR1960|Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.
Mientras meditaba en este versículo, Dios me traía a memoria las temporadas donde vimos los recursos escasear, las puertas parecen cerrarse y el futuro parecía incierto; pero son en medio de esos momentos, donde el corazón puede llenarse de preocupación, y te saltan las preguntas por todos lados: ¿Cómo se resolverá? ¿De dónde vendrá la provisión? ¿Y si no llegan los recursos, que haré?
Pero llegaba la Palabra y el Señor nos hablaba de Confiar. El salmista le decía: Dios mío, en ti confío. No dijo que confiaba en sus fuerzas, ni en sus recursos, ni en sus conexiones. Su confianza estaba puesta completamente en Dios, y cuando nuestra confianza está en Él, sabemos que no seremos avergonzados, porque Dios nunca abandona a los que dependen de Él. Nuestro Padre Celestial es nuestro sustentador. Él es quien sostiene nuestra vida, quien abre caminos donde parece no haberlos y quien trae provisión aun en los momentos más inesperados. Muchas veces la provisión de Dios no llega de la forma que imaginamos, pero siempre llega en el momento correcto.

La Palabra de Dios en Filipenses 4:19 nos recuerda que: Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Esta promesa nos asegura que nuestra provisión no depende de los recursos humanos, sino de las riquezas infinitas que tiene para todos aquellos que confían en Él.
La Biblia también nos enseña un principio espiritual muy profundo en Eclesiastés 11:1, y es poner nuestro pan sobre las aguas. Esto significa sembrar, confiar y actuar con fe incluso cuando no vemos resultados inmediatos. Cuando damos, cuando sembramos, cuando seguimos caminando con Dios aun en medio de la incertidumbre de la guerra, estamos declarando que nuestra seguridad no está en lo visible, sino en la fidelidad del Señor.
Tal vez hoy estás atravesando un tiempo de escasez, de preocupación económica o de incertidumbre sobre el mañana. Pero recuerda esto: Dios sigue siendo Jehová Jireh, el Dios que provee. Lo que hoy parece un desierto, es la oportunidad perfecta de Dios, para mostrarte su abundancia cuando confías en Él.
Amado lector, no dejes que la crisis robe tu fe, ni permitas que la preocupación apague tu esperanza, porque aquellos que confían en el Señor verán su mano moverse a su favor. Recuerda que la provisión de Dios no se ha agotado, su fidelidad sigue intacta; así que sigue confiando, sigue sembrando y sigue creyendo, porque el mismo Dios que te sostuvo ayer, ese mismo Dios también sostendrá hoy y proveerá para tus necesidades de mañana.
Oremos juntos: Padre Celestial, hoy decido poner mi confianza en Ti, y en medio de cualquier necesidad o incertidumbre, reconozco que Tú eres mi sustentador y mi proveedor. Enséñame a confiar, a sembrar con fe y a descansar en tu fidelidad. Declaro que mi vida no será avergonzada, porque Tú peleas por mí y tu provisión llegará en el momento perfecto. En el nombre de Jesús. Amén.
Salmo 37:25 RVR1960|Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.
Con amor,
Sandra Patricia Ventura
Abreviaturas de las Biblias utilizadas:
RVR1960 | Reina-Valera 1960